Alaba y da gracias por salud perfecta

 

31 de mayo del 2015

Centro de Cristianismo Práctico

Alaba y da gracias por salud perfecta

 

“A ti, Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza….” (Daniel 2:23)      

El profeta Daniel es recordado por su fidelidad en no “quebrantar la menor de las prescripciones rituales del judaísmo, en particular las relativas a la alimentación;” y la recompensa que reciben de Dios es un mejor aspecto que los que comían de la comida del rey.

 

Ciertamente todos sabemos aquí la importancia que tiene una buena alimentación con la preservación de la buena salud en el cuerpo.

 

Y hoy estamos celebrando el Día de las Madres en nuestro país. Sabemos que una de las grandes responsabilidades que tienen nuestras madres aparte de darnos todo el amor que una madre debe dar a sus hijos, es proveernos de una buena alimentación.

 

Y todo esto comienza en la selección de los alimentos, observando que no estén contaminados y sean de la mejor calidad posible; luego en la cocina, procurando cocerlos con las mayores normas de higiene y cuidado y luego en la mesa compartiendo en amor y unidad con toda la familia.

 

Y si bien es cierto que una buena madre debe dar buena nutrición a su familia, no es menos cierto que también debe ser promotora de una buena nutrición para el alma de cada uno de los miembros de su familia.

 

Y esta nutrición espiritual también se da por boca a través de la palabra y a través de declaraciones positivas de la Verdad. Y una afirmación de la Verdad es que hemos sido creados sanos y perfectos. Y que siendo esto así, debemos alabar a Dios y dar gracias por salud perfecta.

 

Si bien es cierto que comemos todos los días al menos tres veces al día no es menos cierto que debemos alabar a Dios y darle gracias por salud perfecta no menos de tres veces al día.

 

Y este es un rol importantísimo que las madres deben llevar a cabo con sus hijos en particular y con su familia en general. Porque así como alimentamos el cuerpo diariamente debemos alimentar el alma que es precursora del cuerpo.

Jesús conocía esta gran verdad y la importancia de mantener una buena nutrición. “No solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:4)

 

Y de la boca de Dios sale la Verdad que nos sustenta a cada uno de nosotros, de la boca de Dios sale la Verdad que nos libera a cada uno de nosotros y de nuestra boca debe salir nutrición para el alma de aquellos con los que entramos en contacto.

 

Nuevamente Jesús hace referencia a esta gran verdad cuando dijo: “Lo que sale de la boca, del corazón sale.” (Mateo 15:18) Si tu corazón es bueno todo tu cuerpo estará lleno de luz y será puro y sano. Si tu corazón está lleno de maldad no solo tu alma sino todo tu cuerpo estará contaminado.

 

Es sumamente importante alabar a Dios y dar gracias por salud perfecta en mente y cuerpo. Y es importante que las madres como administradoras del hogar se mantengan conscientes no solo el aspecto físico de una buena salud por medio de una buena alimentación, sino también del aspecto espiritual de una buena salud nutriéndonos con palabras positivas que salgan del corazón.   

 

 La palabra alabar con sus distintas conjugaciones aparece en las Escrituras más de doscientas (200) veces.  

El libro de los Salmos nos exhorta continuamente a alabar a Dios en todos los aspectos.

Es importante que entendamos el significado de esta palabra y de lo que ocurre cuando por boca la enunciamos. La alabanza es “una cualidad de la mente que elogia el bien; uno de los canales por los cuales se expresa la espiritualidad.” (LPR p. 7)

“Por medio de la ley de acción mental aumentamos cualquier cosa que alabamos.” (LPR p.7) La creación entera y especialmente los niños responden con rapidez a la alabanza.

 

Con palabras y declaraciones de la Verdad “uno puede alabar un cuerpo débil para que se fortalezca;  o un corazón temeroso para que sienta paz, confianza y seguridad o un negocio que está fallando para que surja la prosperidad y el éxito.” (LPR p.7)

 

 Ciertamente Daniel conocía el poder de la alabanza cuando dijo estas palabras: “A ti, Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza….”

 

 Y aunque no lo creas, el futuro de nuestra salud tanto en mente como en cuerpo está en nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones; esto es, en nuestro estado de consciencia.

 

Y es importante que mantengamos esto en mente todo el tiempo porque así como la prosperidad y la pobreza no tienen que ver con abundancia o escasez de cosas, nuestro estado de salud tampoco tiene que ver con la presente condición de nuestro cuerpo; porque “detrás de cada enfermedad hay una perfección así como detrás de cada momento de tristeza hay gozo del Señor.”

 

De manera que es nuestro deber y nuestra responsabilidad alabar y dar gracias por salud perfecta. Si nunca antes has hecho esto, siempre hay una primera vez. Comienza hoy mismo.

 

Si te decides a practicar esto diariamente al principio podrías sentir que estás diciendo meras palabras, pero a medida que continúes con este tratamiento verás los efectos que éste tiene no solo en tu cuerpo sino en tu alma también.   Y es importante que como estudiantes de la Verdad que somos todos los que estamos aquí presentes comencemos a practicar estas enseñanzas, esto es lo que realmente significan las palabras “cristianismo práctico.”  Y eso fue exactamente lo que hizo la co-fundadora de este movimiento para sanar la condición de tuberculosis que enfrentaba.

 

No fue una tarea de un día para otro. Fueron dos largos años que ella tuvo que emplear para sanar su cuerpo y disolver la creencia de que era una persona débil, creencia que había sido inculcada en ella desde su niñez.  He aquí la importancia de seleccionar nuestras palabras y trabajar con el poder de la alabanza especialmente cuando tratamos con nuestros hijos.

Es importante mirarlos cara a cara y afirmarles diariamente que son sanos, puros y perfectos, que fueron creados a imagen y semejanza de Dios.

 

Todos aquí sabemos que la mente de los niños son como esponjas y captan todo lo que le decimos. Se apropian de eso rápidamente y lo hacen parte de lo que son.  Y como son nuestros hijos y todo buen padre desea lo mejor para sus hijos, por eso y por mucho más debemos alabarlos y celebrar sus triunfos en todas las áreas de sus vidas.  Eviten ponerle etiquetas, especialmente si son etiquetas negativas, tales como: “eres un desordenado”, “eres un mentiroso”, “así no llegarás a ninguna parte”, “estoy harta de ti”, “siempre estás peleando”, “a ti lo que te gusta es discutir”, etc.

 

Con cada una de estas frases estamos promoviendo un comportamiento indeseado en nuestros hijos y tenemos que estar conscientes de eso; porque si no lo estamos tarde o temprano cosecharemos el fruto de nuestras palabras.  Por ejemplo cuando decimos” estoy harto de ti” estamos promoviendo el desamor, o sea la falta de amor. Y eso es promover una falsedad, porque si Dios es amor y Dios es omnipresente, entonces amor es todo lo que hay. Y ¿qué madre o padre hay que en la fibra más íntima de su ser no sienta amor por sus propios hijos?

 

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mateo 7:11)  Cuando alabamos y damos gracias por salud perfecta estamos demostrando nuestro aprecio y nuestro amor por todo nuestro ser. Mostramos aprecio por nuestro cuerpo-templo y también por nuestra alma. De la misma manera alabamos y glorificamos el Cristo morador en cada uno de nosotros.

De modo que hoy no solo es un día para alabar y dar gracias por salud perfecta sino que también es un día para alabar y dar gracias por la salud perfecta de ese ser que nos trajo al mundo, nuestra querida madre, deseándole y afirmando también para ella que es sana y, pura y perfecta.

 

Dios bendice a todas las madres en este Día de las Madres, y a todos ustedes también, y es así amén, amén, amén.