Cada reto es una nueva experiencia

 

 

12 de abril del 2015

Centro de Cristianismo Práctico

Cada reto es una nueva experiencia

 

“Ve, porque instrumento escogido es este para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes y de los hijos de Israel, porque yo le mostraré cuanto es necesario padecer por mi nombre.”(Hechos 9:15)  Esta cita bíblica ilustra las palabras que Jesús le dijo a Ananías quien era un discípulo, para que le devolviera la vista a Saulo y fuese lleno del Espíritu Santo.  Después que Saulo tuvo el encuentro con Jesús cuando iba camino a Damasco persiguiendo a los primeros cristianos, quedó ciego por tres días. Este evento fue una nueva experiencia para Saulo.

 

La visión de la vida que tenía Saulo antes del encuentro con Jesús no fue la misma que tuvo después del encuentro con Jesús. Estuvo ciego por tres días, fue un momento muy oscuro en su vida y se mantuvo fiel en oración.   El cambio de nombre de Saulo a Pablo es simbólico y evidencia un cambio en conciencia. Cada reto es una nueva experiencia y con cada experiencia hay un cambio en consciencia.  Aunque Pablo fue receptivo a la instrucción de Jesús, él jamás pudo haberse imaginado lo que tenía que padecer por el nombre de Jesús.

 

La palabra padecer significa soportar agravios, injurias, pesares, etc. Significa además sufrir, aguantar y tolerar.   Una de las grandes lecciones de la vida que es que cada reto trae su propio padecimiento pero tenemos que mantener nuestra visión en el objetivo y reconocer que la Presencia de Dios nos acompaña todo el tiempo.  Tomemos el caso de José, hijo de Jacob. Sus hermanos los despreciaron, lo metieron en una cisterna y lo vendieron como esclavo. Tuvo que padecer, estuvo preso y finalmente tuvo que perdonar y acoger nuevamente a sus hermanos, darles de comer y un lugar para vivir en Egipto.  Pero fue instrumento escogido por Jehová para salvar a su pueblo de la hambruna que azotó a toda la tierra incluyendo la tierra de Canaán.

 

Dios tenía un plan para José, “para salvar vidas me envió Dios delante de vosotros.” (Génesis 45:5) le dijo José a sus hermanos. Después que José interpretó el sueño del Faraón tuvo un gran reto, y fue el de gobernar a toda la tierra de Egipto. Tarea que nunca antes había hecho y que conllevaba una gran responsabilidad porque de él dependía la subsistencia del pueblo egipcio, pecialmente en los siete años de hambre que se aproximaban.

 

¿Fue esto un reto y una nueva experiencia para José? Absolutamente. ¿Rehuyó José el reto que se le puso delante de él? No. Más bien lo vio como un mandato de Dios para salvar a su pueblo.  José anduvo todo el camino de esclavo hasta llegar a ser primer ministro de Egipto.  Personalmente creo que nuestro progreso, sea de la índole que sea, se fundamenta firmemente cuando recorremos todo el camino, desde lo más bajo hasta lo más alto, del valle hasta la cima de la montaña, desde el preescolar hasta graduarnos de la universidad; desde que nacemos hasta que morimos, de lo humano a lo divino.

 

Recientemente estaba conversando con el hijo de una familia muy rica en el país; son dueños de un banco y de otros negocios lucrativos. Él es el menor y tiene dos hermanos más. En una conversación animada le pregunté cómo estaba su hermano mayor. Me dijo que estaba recién operado de una condición en un riñón; pero que se estaba recuperando rápidamente.

 

Le pregunté si estaba trabajando en el Banco y qué posición tenía. Me dijo que no tenía un título, que era un “Trainee” o sea una persona en entrenamiento; y que su padre le había dicho que tenía que empezar desde abajo y aprender todo lo que se hace en el Banco antes de tener un título y una posición oficial en el Banco.

 

Le dije que tal vez era necesario que aprendiera a limpiar los baños para que supiera que tipo de materiales de limpieza usa el banco, las marcas que usan y el costo de cada uno de ellos. Me contestó: “¡Claro que sí! Así nadie le puede venir con cuentos.”

Y yo pienso que tanto en nuestra vida profesional como en nuestro desenvolvimiento espiritual tenemos que andar todo el camino, es la única manera en que podemos construir “una casa sobre la roca”.  “A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.” (Mateo 7:24)

 

Y cuando andamos todo el camino aprendemos que cada tramo trae su propio reto y que cada reto es una experiencia nueva y única. Así nos vamos transformando y vamos adquiriendo fama y buena reputación por las buenas obras y acciones que vamos realizando.   Mira tus retos como oportunidades únicas que la vida te da para seguir creciendo en todos los aspectos; y más que verlos como retos velos como proyectos que debes de realizar para tu crecimiento y desenvolvimiento espiritual.

 

Cada vez que te llegue una situación inesperada a tu vida pregúntate ¿qué es lo que se espera que yo haga en esta situación? Llévalo a oración, y medita en el silencio, y sal dispuesto a actuar siguiendo la instrucción y la guía de tu interna intuición.

 

El fracaso no es para siempre. Este es el título de un artículo que encontré en internet acerca del famoso Presidente Abraham Lincoln. Dice el artículo:

“Es muy conocido que por 28 años Abraham Lincoln experimento un fracaso tras otro. Después de un ataque de nervios en 1833 intentó ser elegido a la Cámara de Representantes y perdió varias veces. En 1848 perdió su segunda nominación al Congreso y no fue aceptado como oficial en 1849. Estos fracasos no lo detuvieron en su lucha. En 1854 perdió en el Senado. Dos años después perdió la nominación para la Vice-Presidencia y fue de nuevo derrotado en el Senado en 1858. No se dio por vencido y en el año 1860 fue electo presidente de los estados unidos y pasó a la historia como uno de los más grandes presidentes de los Estados Unidos de América.

 

Obviamente, el éxito no es la ausencia del fracaso. Es el tener la determinación para nunca darse por vencido porque, “los que se detienen nunca ganan y los ganadores nunca se detienen.” http://www.actsweb.org/sp/fracaso1.php

Y el mismo artículo termina diciendo: “El fracaso es un evento, no una persona.” Y es importante que entendamos lo que quieren decir estas palabras. Lo que fracasa son las actividades que llevamos a cabo cuando no nos traen los resultados que andamos buscando.

 

Pero en espíritu y en verdad cada uno de nosotros es un triunfo de perfección espiritual porque llevamos dentro nosotros al Cristo morador que es nuestra verdadera naturaleza y Cristo es invencible poderoso, eterno, nunca falla y siempre triunfa. En Cristo, el fracaso es imposible.  Cada reto trae su propia experiencia y en cada experiencia vamos acercándonos paso a paso al reconocimiento de la Presencia de Dios en cada uno de nosotros. Todo aquel que ha sufrido alguna mala experiencia, eventualmente llega a la realización espiritual de que eso fue lo mejor que le pudo haber ocurrido, que tal o cual experiencia le abrió los ojos a una nueva comprensión espiritual.

 

Así como la experiencia en el camino a Damasco le abrió los ojos a Pablo dándole una nueva visión y un nuevo sentido a su vida, cada experiencia que vivamos hará de nosotros un ser más valioso espiritualmente hablando.  Si queremos progresar tenemos que andar todo el camino y vivir en carne propia la experiencia que nos trae cada reto que enfrentamos.   Entrénate para que comiences a ver la vida desde una nueva óptica, no como aparentan ser las cosas, míralo todo bueno. Imagínate que tú mismo eres Dios mirando todo lo que ocurre a tu alrededor. “Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era bueno en gran manera.” (Génesis 1:31)

Toma un tiempo ahora tú que me escuchas y observa las experiencias y los retos que puedas tener frente a ti. Busca lo que se espera que hagas para superar tu reto y comienza de una vez dando un paso a la vez.

 

Comienza hoy mismo, ahora mismo y no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Puedes sentir miedo pero comienza a moverte en la dirección que se te ha señalado con fe y entusiasmo.  Por grande que parezca lo que tengas delante de ti sea un reto una amenaza recuerda que en Cristo tú eres un triunfo de perfección espiritual y esa experiencia te enriquecerá y te llevará a un próximo nivel en tu desarrollo espiritual.

 

Afirma: en Cristo el fracaso es imposible. El Cristo que mora en mí siempre triunfa.

 

Dios te bendice si sabiendo estas cosas las haces. ¡Amén!