Decisiones que transforman vidas

 

18 de octubre del 2014

Centro de Cristianismo Práctico

Decisiones que transforman vidas

 

“El transformará nuestro cuerpo mortal en un cuerpo glorioso semejante al suyo por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”  (Filipenses 3:21) 

 

En 1886 Myrtle Fillmore después de asistir a una conferencia dictada por el Doctor Eugene B. Weeks tomó una decisión que cambio toda su vida. La historia relata que ella salió de aquella conferencia “con una fe más fuerte en Dios y con una nueva manera de orar”.

Ella afirmó con fe: “[Yo] Soy una hija de Dios y por lo tanto no heredo enfermedad”.  A los dos años Myrtle logró sanar.  Myrtle pudo haber continuado creyéndose débil y enfermiza, pero tomó una decisión que cambió su vida, decidió que en espíritu y en verdad, era una mujer sana y perfecta, y esta decisión la transformó de una mujer debilucha y con poca salud a una mujer totalmente saludable en un corto espacio de dos años. 

 

En 1892 Charles y Myrtle Fillmore tomaron una decisión que cambió totalmente sus vidas. Esta decisión compartida está plasmada en una “Dedicación y Convenio” que expresa hermosamente la conciencia con la que crearon el Movimiento Unity.

 

“Nosotros, Charles Fillmore y Myrtle Fillmore, marido y mujer, por la presente nos dedicamos, y dedicamos nuestro tiempo, nuestro dinero, todo lo que tenemos y todo lo que esperamos tener, al Espíritu de Verdad, y a través de Él, a la Sociedad de Silent Unity.

 

Se entiende y se acuerda que dicho Espíritu de Verdad nos dará el equivalente por esta dedicación, en paz mental, salud, sabiduría, discernimiento, amor, vida, y provisión abundante para satisfacer nuestras necesidades sin hacer de éstas el objeto de nuestra existencia.

 

En presencia de la Mente Consciente de Cristo Jesús, este 7mo día de Diciembre, 1892 A. D.”                                     

Charles Fillmore y Myrtle Fillmore

 

Esta fue la conciencia y dedicación que expresaron los cofundadores de este movimiento al Espíritu de Verdad.

 

Charles pudo haber continuado en su negocio de Bienes Raíces o pudo haber recurrido a otro tipo de negocio lucrativo. Sin embargo, esta dedicación y convenio fue una decisión que no solo transformó su vida sino que les permitió a cada uno de ellos dejar un legado que hasta el día de hoy sigue pasando la prueba del tiempo.

 

Las publicaciones de Charles y Myrtle impactaron a un sin número de personas en aquellas época y siguen siendo hoy una luz para aquellos que han decidido seguir el sendero espiritual señalado por Jesucristo.    Sus publicaciones dieron paso al establecimiento de la Escuela Unity de Cristianismo; y el ministerio de Oración que comenzó en su casa hoy es un Ministerio de alcance mundial.

Un miércoles por la noche para en el año 1981 pasé por el umbral hacia la entrada principal donde escuché una voz que me decía: “¡Bienvenido! Has llegado aquí por cita divina.”

 

Esas palabras fueron el comienzo de una serie de experiencias que me han ido transformando de una manera que jamás pensé. La decisión de pasar el umbral hacia la puerta principal transformó mi vida totalmente.  Tengo que admitir que aunque fui en busca de alivio temporero de una crisis emocional que estaba enfrentando, Dios tenía preparado algo mucho mayor y mejor de lo que jamás pensé.  Y cuando leemos las Escrituras, nos encontramos que los grandes personajes bíblicos también tomaron decisiones que transformaron sus vidas.

 

Abraham en obediencia al mandato de Dios se dispuso a sacrificar a su hijo; Moisés le dijo sí a Jehová en el proyecto de liberar al pueblo cautivo; cada uno de los discípulos tomaron una decisión al unirse al Maestro y todos fueron transformados en una nueva criatura por su decisión de decirle sí a Jehová-Cristo.   La vida está llena de decisiones, unas que son grandes y otras más pequeñas; pero son decisiones. Y aunque a veces pensamos que estamos solos en la toma de grandes decisiones, realmente no lo estamos. Dios siempre está con nosotros esperando que le invitemos a participar en el proceso de toma de decisiones.  Una de las decisiones más trascendentales que todos tenemos por delante es si seguiremos o no el camino que nos señaló el Maestro Jesucristo.

 

Y aunque pensamos que Él señala en una dirección tenemos que pensar qué significa para nosotros seguir ese Camino.  Esto es un proceso de reflexión interna que requiere que nos vayamos a oración y en el silencio de nuestro ser meditemos acerca de cómo podemos servir a Dios.  Podemos recibir ideas que nos ayuden a clarificar los requisitos de este nuevo Camino.  Quiero que pongas mucha atención en lo que te voy a decir: todo proceso de transformación en la dirección que nos señala el Cristo traerá consigo un cambio en nuestro carácter y un refinamiento gradual de nuestra alma y nuestro cuerpo; y finalmente la regeneración de nuestro ser.

 

La nueva consciencia que surge de esta decisión de seguir el camino de Cristo es una que transforma nuestra consciencia y todo nuestro cuerpo. A medida que vamos transitando el camino surgen de las profundidades de nuestro ser poderes espirituales que jamás pensábamos que teníamos.  Las escrituras dan testimonio del poder sanador que emanó del Maestro Jesucristo y del apóstol Pedro, para mencionar dos de ellos.  Recientemente escuché un testimonio del poder sanador que existe dentro de nosotros. Uno de los mentores del Programa Internacional Ministerial de Unity se preparaba para viajar a Puerto Rico y participar en la actividad y también para escoltar a su discípulo en la ceremonia de graduación de los candidatos ministeriales.

 

Días antes le dio una bronco neumonía y esta limitación lo llevó a ponderar su decisión de viajar o quedarse en su casa convaleciendo. Su decisión final fue viajar y viajó enfermo, llegó enfermo y asistió enfermo; pero quiero que sepas que esta misma persona expresó un día antes de terminar la actividad que estaba completamente sano.

 

Se pudo haber quedado en su país tal vez convaleciendo de esta condición pero el punto es que tuvo que tomar una decisión y la decisión que tomó fue la que señaló el Cristo.      Tarde o temprano todos tendremos que tomar decisiones que impactarán y transformarán significativamente nuestras vidas.  Todas las decisiones importantes tienen que apuntar en la dirección del Espíritu. Toda decisión cuyo fin sea terrenal es mortal y está sujeta a la muerte.  “Pero nuestra ciudadanía está en los cielos”, y por esto somos miembros de la familia de Dios. La familia debe permanecer unida y todos somos uno en Cristo.

 

Y si todos somos unos en Cristo entonces nuestro deber es seguir el camino que nos señala el Cristo.  Para muchos esto es una decisión difícil de tomar; porque estamos tan acostumbrados a satisfacer el vientre y a pensar solo en lo terrenal que el solo considerar redirigir el rumbo de nuestras vidas en la dirección del Cristo se convierte en una tarea titánica y difícil de lograr.

Jesús conocía esto cuando nos dijo: “Entrad por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.” (Mateo 7:13)

 

Y continua diciendo: “Pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7: 14)

La vida de Jesús es testimonio de lo angosto que es este camino que nos lleva a la vida eterna.

Tal vez en este momento de tu vida no quisieras ni tan siquiera considerar este camino. Tu decisión puede ser seguir el camino de lo terrenal y de la satisfacción del gusto de los sentidos.

 

Pero todo esto es pasajero, no hay permanencia en los sentidos y mucho menos eternidad en ellos.

Te invito en este momento a que comiences a tomar la decisión de seguir el camino de Cristo. Ya sabes que es un camino angosto que requiere disciplina y determinación, fortaleza y fe.

 

Deja de buscar opciones que puedas considerar, comienza a hacer una diferencia en tu vida, y recuerda que la decisión de seguir a Cristo es la única opción para tu desenvolvimiento espiritual. Esta decisión no solo transformará tu vida sino que también transformará tu cuerpo en un cuerpo glorioso y eterno semejante al cuerpo de Cristo Jesús.

 

Dios te bendice si sabiendo estas cosas las haces. ¡Amén!