Levántate como el ave fénix

“…en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.” (Hechos 3:6)

 

Según la leyenda el ave fénix es un ave mitológica del tamaño de un águila, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y garras.

 

Esta ave fabulosa le llegaba la hora de morir cada quinientos años de existencia. El ave, vieja, cansada de existir, derrotada y golpeada, haría de su nido una hoguera fúnebre y sentándose en medio de las llamas sería consumida completamente.

 

 Entonces, de las cenizas de lo viejo brotaría un fénix nuevo con toda su gloria original; con renovada vida, poder y belleza. Por esto el fénix era el emblema de la inmortalidad para los antiguos egipcios.

 

¿Has pensado cuan similar al fénix es nuestra existencia en este plano terrenal?

 

Cuando “Pedro y Juan subían juntos al Templo” se encontraron con un cojo de nacimiento a la puerta del Templo que les pidió limosna. “Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: –Míranos. Entonces él los miró atento, esperando recibir de ellos algo. Pero Pedro dijo: –No tengo ni plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.” (Hechos 3:5,6)

 

“Entonces lo tomó por la mano derecha y lo levantó. Al instante se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando se puso en pie y anduvo; y entró con ellos al Templo, andando, saltando y alabando a Dios.” (Hechos 3:7,8)  

 

¿Has pensado cuanto tiempo llevas cojeando de alguna condición que no has podido enderezar o afirmar en tu vida?

 

Observa que este era cojo de nacimiento nunca había conocido lo que era caminar derecho y mucho menos saltar. El pecado o el error afecta nuestra mente, cuerpo y ciertamente nuestra vida.

 

Pero Dios en su inmensa misericordia está siempre listo para perdonar nuestros errores conforme a nuestra fe. Y a través de Pedro le dijo al cojo “levántate y anda.” El cojo no solo se levantó físicamente, sino que levantó su conciencia alabando y bendiciendo a Dios.

 

Con la mirada fija y con la seguridad del que sabe que Dios es el único Poder activo en todo el Universo, Pedro desintegró el pasado de este cojo haciéndolo una nueva criatura.

 

Ese que anduvo, saltó y alabó a Dios en el Templo junto a  Pedro y Juan ya no era el mismo de antes. Su existencia como cojo quedó en el pasado y se desintegró.

 

Hoy, aquí y ahora; mirándote fijamente te digo levántate y sigue tu camino. Toma la decisión de enderezar tus pies y de afirmarte en la Verdad. Y la verdad es que puedes y debes ser hoy una nueva criatura en Cristo. Dios te está diciendo aquí y ahora levántate como el ave fénix y emprende vuelo nuevamente.

 

Tú tienes que soltar el pasado, consumirlo totalmente en la hoguera del olvido, para que de las cenizas puedas surgir con renovada vida, poder y energía.   

 

Desafortunadamente vivimos en nuestra niñez experiencias que tienden a marcarnos por el resto de nuestras vidas. Situaciones, eventos que vienen una y otra vez a nuestras mentes afirmando en nuestras consciencias condiciones limitantes y pensamientos erróneos.

 

Lamentablemente a medida que vivimos la vida que nos toca vivir comenzamos a tomar cargas y nos sobrecargamos de muchas cosas que en realidad no nos ayudan a progresar.

 

El Maestro sabía estas cosas y nos dijo: “¿Qué a ti? Sígueme tú.” (Juan 21:22) Pero tampoco podemos seguir pensando como siervos o esclavos de Dios. Tenemos que pensar como hijos de Dios.

 

El niño le pide a su Padre sin medida. El niño piensa que todo lo que él quiere su padre se lo dará. Así debemos pensar en cuanto a nuestro Padre Dios se refiere. Debemos pedirle sin medida con fe de que si puedes creer para Dios no hay nada imposible.

 

“Todo lo que tiene el Padre es mío” (Juan 16:15) fueron las palabras de Jesús a Sus discípulos. Y esas deben ser nuestras palabras en cuanto a nuestra relación con Dios se refiere, y en cuanto a nuestro progreso personal y espiritual nos concierne.

 

 Haz en lo humano todo lo que esté a tu alcance para afirmar esta gran Verdad. Recuerda que gran parte del trabajo tiene que ser hecho en tu mente, para que puedas disciplinar tus pensamientos. Y esto te dará el derecho de afirmar: Todo lo que tiene el Padre es mío.

 

Recientemente dimos el seminario de prosperidad titulado: Reclama tu libertad financiera crucificando tus deudas. Y los que asistieron a este seminario recuerdan que hicimos el ejercicio de crucificar nuestras deudas.

 

El proceso de crucifixión consistió en escribir la deuda sobre la cruz pintada en un papel y depositar ese papel sobre la cruz que estaba en la pared. Entonces soltar la deuda dejándola crucificada.

 

De manera muy confidencial encontré que la mayoría de las deudas eran deudas incurridas por mal manejo de nuestras relaciones interpersonales y que nada tenían que ver con deudas financieras.

 

Esto es una evidencia clara y contundente de que si no atendemos estas deudas de amor terminamos cargados de enemistades sentados en la entrada de la puerta del ‘templo-de-la-vida-abundante’, el pórtico de Salomón, pidiendo limosna a los que entran para disfrutar de las riquezas de Dios.

 

Nada pesa tanto o es más efectivo en retardar tu progreso hacia una vida mejor y más exitosa que viejas rencillas, los celos menudos, el sentimiento de injuria o lástima por uno mismo, o cualquier otra cosa que provenga de la enemistad. Recuerda siempre que la carga pesa más en el que condena que en aquel que es objeto de la condenación. (PTC; West)

 

Olvídate de vengarte por lo que te hicieron, la Ley del Talión siempre funciona en contra de uno mismo.

 

Hazte amigo de ti mismo, procura subir tu auto estima y deja de criticarte por tus errores del pasado. Haz como el ave fénix, mételos en la hoguera del olvido hasta que se consuman totalmente.

 

Levántate nuevamente con fe en que tus deudas han sido pagadas en el nombre y por el poder de Jesucristo y no peques más, esto es, no vuelvas a caer en el error.

 

 Si no estás progresado como quieres, revísate; porque algo tendrás que soltar y desintegrar para que lo nuevo, lo mayor y lo mejor surja en ti. Algo tienes que soltar en la hoguera hasta que se consuma totalmente. Tienes que soltarlo todo y completamente.  

 

Nada es más perjudicial que esos pensamientos del pasado que vienen a perturbar nuestra armonía y paz. Son como moscas que te molestan cada vez que te tocan.

 

¿Estás cansado de luchar en la vida buscando triunfar y hasta ahora todo lo que has conseguido es fracaso? Crea tu propia hoguera y quema, desintegra todo lo que has hecho y comienza de nuevo.

 

Pero haz lo que hizo el hijo pródigo después de haber desperdiciado su vida viviendo perdidamente malgastando todos sus bienes. Él dijo: “Me levantaré e iré a mi padre…” (Lucas 15:18)

 

Cuando las cosas van de mal en peor, cuando no vemos la luz al otro lado del túnel, y la noche es más oscura, podemos afirmar: Me levantaré y como el ave fénix volaré hacia mi Padre.

 

 Si estás en este momento de tu vida pasando por un infierno haz que te beneficie. Procura que el fuego y el calor purifiquen tu alma desintegrando la escoria que ha creado tu pensamiento erróneo.

 

 Hay veces que estamos viviendo vidas cómodas pero no estamos progresando espiritualmente. Entonces de momento vemos que todo lo que hemos construido comienza a derrumbarse. Comienza una convulsión en nuestras vidas llevándonos al caos y la ruina.

 

O tal vez sentimos que hemos perdido la destreza de expresar los dones y talentos que Dios nos ha dado y que por tanto tiempo hemos usado.

 

Ese es el momento de soltar y dejar que se desintegren y con nueva vida y fortaleza levantar el vuelo hacia nuestro Padre celestial.

 

Tú eres un ser inmortal, la semilla de vida eterna mora en ti. Pero en ti está decidir resucitar o levantarte si piensas que día a día estás muriendo; a ti te toca pensar que día a día renaces de tus propias cenizas.

 

Solo tú podrás levantarte como el ave fénix si puedes y te atreves a creer. Aprende a esperar en el Señor, con fe y esto lo puedes hacer si puedes creer, porque al que cree todo le es posible.

 

Pero si puedes y te atreves a esperar en el Señor dice Jehová: “Yo iré delante de ti y enderezaré los lugares torcidos;… Te daré los tesoros escondidos y los secretos muy guardados para que sepas que… solo yo, Jehová, soy el que hago todo esto.” (Isaías 45: 2, 3, 7)     

 

“Visualízate como realmente eres, una expresión del Espíritu divino. Reconoce al Cristo que mora en ti, y en ese reconocimiento el pasado que murió te soltará y harás del eterno ahora un testimonio al Espíritu morador- a lo Divino dentro de ti.”

 

 Entonces a ti te digo: levántate como el ave fénix; y emprende vuelo a nuevas alturas espirituales,  y nuevamente a ti te digo: “…en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.”

 

¡Dios te bendice si sabiendo estas cosas las haces, amén!

 

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