Prosperando con Gozo y Entusiasmo

“Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la obedecen”. (Lucas 11:28)

 

En Pentecostés vemos como estando “unánimemente juntos” los apóstoles “fueron llenos del Espíritu Santo” y predicaban con gran gozo y entusiasmo.

 

El libro de Los Hechos de los Apóstoles relatan la vida de los primeros cristianos. Se dice que “tenían en común todas las cosas” (Hechos 2:44) y la iglesia crecía cada vez más.

 

En el curso de Prosperidad que estamos dando el jueves pasado decíamos que el fundamento de la prosperidad es Dios. Y decíamos esto porque muchos creen que el fundamento de la prosperidad es el dinero.

 

Tenemos que establecer claramente esta diferencia. Porque cuando hablamos de prosperidad tenemos que situarnos dentro de un ámbito o dominio espiritual donde Dios es fuente proveedora de todas las necesidades del alma.

 

Cuando el ser humano se desconecta de su fuente primaria, esto es, de Dios el alma sufre toda tipo de limitaciones. Los ojos del alma ven a través de nuestros ojos físicos y caemos en el engaño de los sentidos.

 

Cuando nos desconectamos de la Fuente primaria, Dios, comenzamos a sufrir todo tipo de carencia. En el salmo 34:10 encontramos las siguientes palabras: …”los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.”

 

Esta es una gran Verdad y a la vez una gran definición de la palabra prosperidad. Y es importante que cambies tu manera de pensar en cuanto a tu prosperidad personal se refiere. Esto requiere que cada vez que pienses en tu prosperidad personal pienses en Dios y no en dinero.

 

Si en algún momento de tu existencia sientes que tu alma clama por más dinero, arrepiéntete y clama por más fe. La fe hará por ti grandes maravillas.

 

Cuando mantienes tu fe en tu aposento alto te apropias de la sustancia divina todo proveedora y la moldeas para suplir y satisfacer todas tus necesidades materiales. Entonces el dinero aparecerá, o su equivalente en recursos y tu necesidad será satisfecha.

 

Es importante que vayas expandiendo tu conciencia acerca de la prosperidad ya que toda manifestación física de prosperidad y aumento tiene su contraparte en una idea espiritual subyacente que sostiene lo manifestado.

 

Así también, las riquezas materiales, tienen una idea espiritual subyacente. Tal vez algunos de ustedes sepan cual es esta idea, pero para los que no lo saben, la idea detrás de las riquezas materiales es la idea de provisión.

 

Es mejor y más práctico pedir a Dios por provisión que por dinero. Cuando pides provisión todos los infinitos canales que Dios tiene para proveerte se ponen en acción. Cuando pides dinero limitas grandemente los canales por medio de los cuales Dios puede proveerte dinero.

 

 Pero recuerda que Dios no puede hacer más por ti que lo que puede hacer a través de ti. Y cuando Dios te pregunte ¿con qué cuentas hijo(a) mío(a)? Detente y lleva a cabo en ti un minucioso examen de conciencia. No contestes a la ligera.

 

No digas “no tengo nada”, o “solo tengo” porque este tipo de contestación no solo es un reflejo de una conciencia de escasez sino que también es una gran mentira, y es pecado. Todos tenemos algo que ofrecer, todos tenemos algo que dar.

 

Haz un buen inventario de lo que tienes en tu casa, especialmente en la casa de tu propia consciencia. Y por nada en el mundo dejes fuera tu gozo y entusiasmo; y tus talentos y habilidades especiales.

 

Piensa que allá afuera hay gente necesitando eso que tú tienes de sobra. Entonces tu trabajo es estar abierto y receptivo a la instrucción, a la guía y a la inspiración de Dios. Y a medida que oras por esto comienza a mover tus pies.

 

Volviendo a la experiencia en Pentecostés vemos como los apóstoles predicaron el evangelio “en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablaran.” (Hechos 2:4)

 

El significado que esto tiene para ti y para mí hoy día es que si estás receptivo, el Espíritu te impulsará a hacer obras que nunca antes has realizado. Permite que el Espíritu de Dios obre a través de ti siendo obediente y receptivo. El Espíritu de Dios te inspirará y te entusiasmará de maneras nunca antes vistas en ti.

 

El mismo Espíritu de Dios te llenará de gozo y entusiasmo. Entonces comenzarás a ver por medio de tus propios ojos como se comienza  a expandir la dimensión de tu propia vida y cómo comienzan a surgir delante de ti nuevas y mayores posibilidades.

 

Esto no significa que no habrán obstáculos en el camino. Los obstáculos aparecerán tal y como les aparecieron a los apóstoles cuando comenzaron su ministerio.

 

Ellos fueron perseguidos y encarcelados. Pero nunca disminuyó ni un ápice su entusiasmo y prosiguieron con su misión. Muchas fueron las señales y maravillas que los apóstoles realizaron y muchas fueron las sanaciones que el Espíritu de Dios hizo por medio de los apóstoles.

 

Y te pregunto, si Dios te diera el don de la sanación, ¿carecerías de provisión para satisfacer tus necesidades? Las Escrituras relatan que fueron muchas las sanaciones que Pedro y Pablo realizaron. Y ninguno de los dos carecieron de nada.

 

Todo lo contrario, la iglesia se fortalecía cada vez más y Pablo continuaba con sus viajes misioneros predicando el evangelio en todo el mundo gentil.

 

Permítanme darles un ejemplo de los lugares que él visitó en solo uno de sus viajes misioneros, y recuerden que fueron tres. En su tercer viaje Pablo salió de Antioquia en Siria a recorrer “por orden la región de Galacia y de Frigia (Tarso, Derbe, Listra, Iconio, Antioquía de Pisidia), animando a todos los discípulos.” (Hechos 18:23) “Pablo, después de recorrer las regiones superiores, [es decir, la región montañosa, el interior de la provincia de Asia] vino a Éfeso.” (Hechos 19:1 & nota b) Estuvo como dos años viviendo en Éfeso y desde allí predicó el evangelio [y] “todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del señor Jesús.” (Hechos 19:10) Luego del alboroto en Éfeso, Pablo “salió para Macedonia. Después de recorrer aquellas regiones, y de exhortarlos con abundancia de palabras, llegó a Grecia. Al cabo de tres meses... tomó la decisión de volver por Macedonia.”(Hechos 20:1-3)  Lo acompañaron hasta Asia y zarpó de Filipo y llegó a Troas. De Troas fue por tierra a Asón. “Cuando se reunió con nosotros en Asón, tomándolo a bordo, vinimos a Mitilene [puerto de la isla de Lesbos, cercano a la costa occidental de Asia Menor]. (Hechos 20:14 y nota K) “navegando de allí, al día siguiente llegamos delante de Quío [isla situada al sur de Lesbos, frente a las costas de Esmirna]. Y al otro día tocamos puerto en Samos. Hicimos escala en Trogilio, y al día siguiente llegamos a Mileto. (Hechos 20:15) Allí Pablo da su discurso de despedida y zarparon “directo a Cos; al día siguiente, a Rodas, y de allí a Pátara. Y hallando un barco que pasaba a fenicia, nos embarcamos y zarpamos. Al avistar Chipre, dejándola a mano izquierda, navegamos a Siria y llegamos a Tiro.” (Hechos 21: 1-3) “Nosotros completamos la navegación saliendo de Tiro y llegando a Tolemaida.” (Hechos 21:7) “Al otro día... fuimos a Cesarea.” (Hechos 21:8) Y de Cesarea fueron a Jerusalén.   Aquí tenemos, por lo menos veintidós ciudades del mundo antiguo visitadas en un solo viaje .

 

¿Pueden ustedes calcular lo que costaría hacer los viajes misioneros que Pablo realizó? El costo de transportación, las comidas, las estadías, etc. ¿Puedes ponerle un costo a este viaje misionero? Podría hoy estar por encima del millón de dólares. ¿No es así? Tal vez dos o tres millones, ¿quién sabe?

 

¿Tenía Pablo el dinero suficiente para realizar y costearse estos viajes? No creo haber leído en ningún lugar de las Escrituras de que Pablo contara con tal cantidad de dinero. Al contrario, se dice que Pablo tenía un oficio, el de hacer tiendas.

 

Pero Pablo tenía el gozo y el entusiasmo que se requería para hacer la obra y eso lo prosperó sin duda alguna más allá de su propia imaginación. Para mí fue el más entusiasta de todos los apóstoles. 

 

Conocí a una persona que se dedica a predicar el evangelio. Sufrió una condición de salud y recibió el tratamiento médico adecuado para remover esta condición y restaurarlo nuevamente a la salud física. Esto requirió una cirugía del corazón y tratamiento post operatorio. El costo de todo estuvo por encima de los $250,000.00 dólares. ¿Clasificarías a esta persona como una persona próspera?

 

Mi respuesta es claro que sí. Porque tuvo los medios para recibir dicho tratamiento, pero al él particularmente, no le costó ni un centavo. Sin embargo, esa experiencia lo ha traído a desarrollar planes de sanación por medios naturales, que están produciendo resultados asombrosos. Personas con cáncer han sido curados totalmente. Nuevamente, ¿puedes ponerle precio a este tipo de logro?

 

Los proyectos que Dios pone delante de ti Él los costeará; puedes estar seguro de esto y los grandes desafíos que se ponen delante de ti debes enfrentarlos sin miedo, con gozo y entusiasmo.

 

No te preguntes cuánto cuesta, ni cuestiones si tienes o no el dinero para enfrentarlo o para lograrlo. Solo recuerda estas palabras: …”los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.” Solo confía y encomienda a Jehová tu camino y el hará Su parte.

 

 Cuando te encuentres delante de un desafío, económico, o de salud o relaciones o de la índole que sea haz la pregunta: –Señor, ¿qué quieres que haga? (Hechos 9:6) Y con gozo y entusiasmo prepárate a hacer la obra que Dios te encomienda, porque “Bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios y la obedecen”.

 

Dios te bendice, amén.

 

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