De la indigencia a la afluencia

August 30, 2015

“—Si alguien tiene sed, venga a mí y beba. El que en mí cree, como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva.”(Juan 7:38)      

 

  1. En un día como hoy en donde el título del mensaje es: —De la Indigencia a la afluencia, de alguna manera todos y cada uno de nosotros espera que se les diga un secreto nuevo para hacerse ricos.

  2. Y si reflexionamos acerca de la que la palabra indigencia y afluencia significan veremos que todo esto tiene que ver con nuestro estado de consciencia.

  3. El diccionario define la palabra indigencia como la falta de medios para alimentarse, vestirse, etc.

  4. Y la palabra afluencia como acción y efecto de afluir; abundancia. En otras palabras, estamos hablando del efecto de fluir de un lugar a otro.

  5. En el mensaje del domingo pasado hablamos que en el viaje de la vida todo fluye sin cesar. Que no podemos quedarnos estancados en viejos patrones de pensamientos y que debemos fluir con la vida, así como las aguas fluyen por el cauce de un río.

  6. Cuando pensamos en un indigente, pensamos en una persona mal vestida, tal vez que no se ha bañado por varios días, pidiendo limosna o comida, y posiblemente hurgando en los zafacones del vecindario buscando algún objeto de valor. 

  7. Muchos se refieren a estos tipos de personas como ‘personas locas o dementes’; y tienen razón por que verdaderamente están viviendo en una consciencia de pensamientos de carencia.

  8. “Porque cuales son sus pensamientos íntimos, tal es él.” (Proverbios 23:7) Otra manera de decir lo mismo es: así como piensas, eres. Y es importante que entendamos el alcance de estas palabras en nuestras vidas.

  9. Por ejemplo, si piensas que estás separado de Dios, entonces actúas como si estuvieses separado de Dios. El ego en cada uno de nosotros actúa según su propia voluntad; y ha creado y es responsable de esa consciencia de separación.

  10. El ego dice: “Yo soy yo, tú eres tú, quítate tú para ponerme yo.” El ego nunca opera desde nuestro verdadero ser, busca su propia identidad en algo externo. Nunca se identifica con lo que realmente somos, en espíritu y en verdad.

  11. El ego dice: “Yo soy ingeniero”, “yo soy ama de casa” Yo soy la esposa de mi marido”, etc. Cuando estamos viviendo desde el ego, éste se encarga de que solo fluyan a través de nuestra consciencia pensamientos egocéntricos.

  12. El ego ha ido tan lejos como para decir: —” yo soy el que soy” y nada ni nadie me puede cambiar. El ego dice: “Yo soy el que tengo la razón;” “las cosas se hacen a mi manera o no se hacen.”

  13. El ego ha sido responsable de que creamos que la fuente de nuestra provisión está allá afuera, en un negocio o en una cuenta bancaria. 

  14. El Dr. Wayne Dyer, posee un doctorado en psicología humanista, famoso escritor de libros de auto ayuda entre ellos “Tus zonas erróneas” nos dice que la Creación nos ha provisto de todo lo que necesitamos; que existe una fuente espiritual que es responsable de proveer para todo lo que necesitamos.

  15. Él lo presenta de la siguiente manera, dice: “Durante los nueve meses que estás en el vientre de tu madre todo lo que necesitas te es provisto hasta el momento que naces. Entonces, al momento de nacer eres impulsado hacia delante por esa fuerza vital que sale del interior. ¿No crees que esa misma fuente que proveyó durante esos primeros nueve meses no proveerá durante los próximos noventa años?” (Parafraseado)

  16. Charles Fillmore, cofundador del movimiento Unity lo presenta de la siguiente manera:

  17. Es perfectamente lógico dar por sentado que un Creador sabio y competente proveería para las necesidades de Sus criaturas en sus varias etapas de crecimiento. Las necesidades temporales serían satisfechas con cosas temporales, las necesidades mentales con cosas de igual índole y las necesidades espirituales con elementos espirituales. Para hacer más sencilla la distribución todo sería compuesto de una substancia espiritual fundamental, que bajo la dirección apropiada podría ser transformada en todos los productos según la voluntad del operador.  

  18. El Cristo que mora en cada uno de nosotros proclamó por boca del Nazareno lo siguiente: “El que en mí cree… de su interior [fluirán] ríos de agua viva.” (Juan 7:38 parafraseado)  

  19. Con relación a estas palabras de Jesús Fillmore comenta:

  20. “Jesús se dio cuenta de que la verdadera sed del ser humano es sed del Espíritu y que esta sed solo puede ser saciada por medio del vertimiento del Espíritu Santo en el alma, lo cual nos emociona con nueva vida, energía y vitalidad.” (MJ p. 80) Se cierra la cita.

  21.  La palabra sed, entre sus definiciones significa: apetito o deseo ardiente de algo. De modo que ‘la verdadera sed del ser humano’ es buscar, honrar y amar a Dios en espíritu y en verdad y como fuente primaria de toda provisión.

  22. Y para lograr esto debemos reconocerlo como lo que verdaderamente es: Espíritu Omnipresente morando dentro de tu propio ser. Tu primer contacto por provisión siempre debe ser Dios.

  23. El ‘vertimiento del Espíritu Santo en el alma’ al que alude Fillmore es la infusión en la consciencia y en el corazón del fluir progresivo de la divina actividad de Dios. Este fluir de la actividad de Dios nos produce una gran emoción (muchas personas lloran) y nos sentimos renovados y revitalizados.

  24. Y esto es lo que verdaderamente significa afluencia. Permitir que fluya a través de nosotros ese torrente de ‘agua viva”. Agua que nos provee con nueva vitalidad y provee abundantemente para todas nuestras necesidades, sean estas necesidades materiales, mentales o espirituales.

  25. El indigente dice: —no tengo. Y va al mundo externo buscando establecer el contacto con algo que pueda más o menos saciar su necesidad. Y a medida que sus necesidades cambian sigue buscando allá afuera distintos puntos de contacto.

  26. ¿No se parece esto a la manera en que la mayoría de nosotros operamos diariamente?

  27. En un programa televisado y grabado el Dr. Dyer nos ofrece 4 pasos sencillos para manifestar todo lo que deseamos y fueron los mismos pasos que Jesús dio para manifestar provisión.

  28. Primero tiene que haber un deseo en tu corazón. Ese desear es lo que Pablo llama, “Dios tratando de expresarse a través de ti.”

  29. El segundo paso es: pedir. “Pedid y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad y se os abrirá, porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.

  30. El tercer paso es establecer tu intención; mucho se ha escrito acerca del poder de la intención.

  31. Y el cuarto paso es ponle pasión a lo que deseas.

  32. Esto lo vas a hacer en oración desviando tu enfoque de  pensamientos de carencia con una actitud de alegre expectación por la afluencia de abundante provisión en tu vida. Luego establece claramente tu intención y por último entrégate a esa actividad con pasión.

  33. Esto es, vas a estar abierto y receptivo a la manera en que Dios va  a obrar o a afluir en y a través de ti. Una idea llega a tu mente, un mensaje escrito llega a ti, un amigo te ayuda de manera inesperada, o escuchas una canción con el mensaje y la contestación a tu interrogante, etc.

  34. Jesús reconoció estos pasos en todas sus manifestaciones. Siempre hubo en su corazón el deseo de ayudar a los demás, y pidió ayuda a Su Padre en este proceso con una actitud  de gratitud. Esperó en quietud y confianza y le puso toda Su pasión a Su ministerio. Le dio vida hasta la eternidad. Pues todavía Su ministerio sigue transformando vidas con la misma vitalidad que infundió cuando estuvo aquí físicamente en la tierra.

  35. Tú puedes hacer lo mismo, puedes transformarte de la indigencia a la afluencia siguiendo estos cuatro pasos. Desea, pide, establece tu intención y ponle pasión. Cambia tu actitud hacia la vida y tu capacidad aumentará para atraer el bien que deseas.

  36. No hay nada imposible para el hombre que cuenta con Dios en todos sus asuntos. Esa energía divina que llamamos Dios está lista para moverse desde el mundo de las causas al mundo de los efectos conforme a nuestra fe.

  37. Como dice el refrán: querer es poder. No más escusas, no dejes para mañana lo que puedes hacer aquí y ahora. Déjate de culparte a ti mismo o culpar a tus padres o a quien sea por la condición en que  te encuentras actualmente.

  38. Aprende a apreciarte y a valorarte por lo que realmente eres, y echa a un lado lo que otras personas puedan pensar acerca de ti. No hay necesidad de buscar aprobación en todo lo que haces especialmente en cuanto a tu vida se refiere, y haz un esfuerzo consciente para darle paso a que comience a fluir el caudal de de la poderosa energía divina que mora en ti.

  39. Practica esta dinámica espiritual todos los días hasta que logres mover la energía en la dirección de tus sueños, de la indigencia a la afluencia.

  40. Dios te bendice si sabiendo estas cosas las haces.

  41. ¡Amén!

 

 

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