Doy y recibo con gozo y entusiasmo

“Y vendrán a ti todas estas maldiciones,… por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y gozo de corazón.” (Deuteronomio 28:45,47)

 

Una de las enseñanzas más importantes de Jesús es la de servir a Dios y a nuestro prójimo. La palabra servir significa obsequiar o hacer algo en favor, en beneficio o de utilidad a otra persona o a Dios. (DRAE) 

 

Y para servir a Dios y a otras personas es importante relacionarnos de la manera correcta. Y la manera correcta requiere que nuestro servicio sea impulsado con un genuino deseo ayudar y beneficiar y debe estar envuelto en verdadero amor. Y este servicio  se convierte en nuestra dación porque así como das, recibes. Debe haber gozo y entusiasmo en esta actividad.

 

El dar es una parte muy importante en este universo en que vivimos; porque en la dinámica universal todas las transacciones tienen dos partes, una de dar y otra de recibir. Son como las dos caras de una moneda, la dación y la recepción van en la misma línea y en direcciones opuestas.

 

Eric Butterworth nos habla de la maravilla de dar; y nos dice que  “el dar es esencialmente una actitud mediante la cual tú entras en contacto con la vida.”Y nuestra actitud ante la vida hace toda la diferencia. Decimos a menudo que la vida es consciencia, y cuando decimos que la vida es consciencia lo que queremos decir es que ésta será un reflejo de nuestros pensamientos, sentimientos, palabras, acciones y reacciones.

 

Una actitud escatimante ante la vida es reflejo de una consciencia de carencia. Lo poco que damos lo damos con escasez buscando siempre dar lo menos posible. Cuando estamos en una actitud de recibir solamente, el enfoque de nuestra vida es esencialmente, “¿en qué me puedo beneficiar?,” “¿cómo puedo sacar mayor ventaja?”, o “¿cómo puedo ganar aunque el otro pierda?” Y detrás de esto hay egoísmo, y lamentablemente esta norma de vida nos lleva eventualmente a la soledad y la desilusión.

 

Por el contrario, cuando estamos en una actitud de dar alegremente, vemos y enfocamos la vida de una manera totalmente distinta. Desde que nos levantamos de la cama por la mañana le pedimos a Dios que nos muestre lo que tenemos que hacer. Buscamos oportunidades de servir a otros, de ayudar y vemos como la mayoría de las personas agradecen nuestra ayuda.

 

Pudiese darse el caso como ciertamente ha ocurrido, que en alguna u otra ocasión no agradezcan tu ayuda, pero cuando las cosas se hacen por amor al prójimo, el agradecimiento siempre es secundario. Sencillamente te sientes bien contigo mismo por el servicio que has brindado.

 

Ahora bien, una nota de precaución, no confundas el deseo legítimo de ayudar a otros con el de imponer tu criterio en aras de ayudar a otras personas. Nuestra ayuda a los demás debe darse sin ningún tipo de imposición.

 

Debemos aprender de Jesús, pues cuando iba a hacer una demostración a alguien siempre le preguntaba si estaba dispuesto a recibir la ayuda, por ejemplo decía: “¿quieres ser sano?” (Juan 5:6)

 

Y esta es una gran pregunta pues hay personas que no desean ser sanas. Personas que aprovechan una condición de enfermedad para mantener a otros en cautiverio.

Hay personas que no desean ser financieramente independiente porque para tales personas es más fácil pedirle a alguien y depender de otra persona para su provisión que trabajar para ser autosuficiente.

 

Esto nos trae a considerar cómo debe ser nuestra ayuda, ¿es una ayuda para liberar o es una ayuda para crear una dependencia? Nuevamente Butterworth nos dice: “el propósito de la vida no es la adquisición sino el desenvolvimiento y crecimiento personal.”

 

Procura dar para que se abra la llave de tu propio desenvolvimiento y crecimiento personal y también para el desenvolvimiento y crecimiento personal de la persona que recibe tu ayuda.

Por ejemplo, yo les he dicho varias veces a los estudiantes que están asistiendo al curso de La ciencia de hacerse rico, que desarrollen un proyecto y que lo pongan en acción como resultado de haber tomado el curso. Y les he dicho también que mi propósito es lograr despertar el interés y la motivación para que hagan las cosas de una manera infalible que cause éxito en sus finanzas y en su vida en general. Pues pienso que este es un gran servicio que les puedo dar a aquellas personas que le interese hacerse rico.

 

Creo que si por lo menos unos pocos logran desarrollar y presentar un proyecto de vida y ponerlo en marcha ya estoy aportando al crecimiento personal de esa persona, y desde esta perspectiva estoy sirviendo al Bien, estoy sirviéndole a Dios;  porque van a obtener lo que quieren, pero de manera tal que cuando lo obtengan, todas las demás personas tendrán más de lo que tienen en este momento. (LCHR).

 

Miren el ejemplo de Jesús; Él vino a dar la Palabra, nos enseñó la Verdad, nos dio esperanza y prometió que si seguimos Sus enseñanzas alcanzaremos la vida eterna. El valor monetario es cero, pero el valor utilitario es infinito. Nos dio la palabra de Dios gratuitamente, pero el valor que esas enseñanzas tienen para cada uno de nosotros es inmenso.

 

Su éxito ha traspasado la barrera del tiempo y Su reinado no tiene fin y todo eso lo alcanzó porque Su actitud fue de dar. Imaginen lo que hubiese sido del Él si hubiese venido a servirse y o a dominar a otros con Su poder.

 

Lo más probable es que hubiese pasado a la historia como un tirano más y jamás hubiese trascendido como lo hizo. Su vida y su ministerio son testimonio de que la manera infalible de hacer las cosas es con una actitud de dación y servicio a Dios y al prójimo. Siempre dando con gozo y entusiasmo.

 

Ahora bien, cuando de dar se trata existen situaciones en donde las personas se bloquean. Una de ellas es cuando surge un impasse entre dos o más personas; el remedio o la solución es muy sencilla, ‘hay que soltar’, ‘hay que dar’, ‘hay que ceder’. Y aunque pienses que si haces esto vas a perder, piensa también que muchas veces perdiendo se gana.

 

 Otro caso se da con personas muy buenas que desean tener una pareja, casarse y formar una familia. Pero por alguna razón han tenido malas experiencias en el amor, desengaños y grandes desilusiones en relaciones anteriores. Se han encontrado con personas que aparentaban ser una cosa y terminaron siendo otra, farsantes.

 

Y estas experiencias han bloqueado su capacidad de expresar amor. Se han llenado de miedo inseguridad y desconfían de cualquiera que se les acerque para establecer una relación. Y aunque el deseo está latente, tienen se sienten incapaces.

 

Pero saben que, si necesitan recibir amor tiene que dar amor. Así de sencillo. A tales personas les digo que comiencen a practicar el amor incondicional, dar sin esperar nada a cambio; atrévanse a ser sinceros, y honestos. A los farsantes se les combate con amor, sinceridad y honestidad. Y procura desarrollar tu habilidad para perdonar rápidamente para que puedas seguir adelante en tu camino. Y no te dejes amargar por las experiencias negativas, mantén tu fe en alto y mantén el gozo y el entusiasmo por la vida.

 

Otro bloqueo es en torno al dinero. Y traigo este tema porque siempre que veo una persona enfrentando algún reto de escasez económica o financiera observo que no está dando financieramente a la obra de Dios.

 

Dios no le impone nada a nadie. Pero Dios tiene una empresa viviente en este planeta que tiene que ser sostenida financieramente para poder seguir haciendo el trabajo de llevar la palabra a un número cada vez mayor de personas.

 

Muchas personas se bloquean diciendo que el dinero no le da para pagar sus compromisos económicos, y que por esta razón no pueden dar su diezmo a la obra de Dios. Esto es un bloqueo.

 

Piensan que si dan el diezmo le va a faltar o para la comida o para cubrir sus gastos mensuales. Y ¿saben qué? Así como piensan, así es.

 

Pero cuando vamos al meollo del asunto y analizamos que es lo que está detrás de esto encontramos que lo que hay es falta de fe, y desconfianza en Dios. Tienen miedo de que Dios les va a fallar aun sabiendo que Dios nunca falla. No están seguros que Dios sea la Fuente Inagotable de Su provisión, poniendo así de esta manera en duda la capacidad de Dios para proveerles en momentos de necesidad.

 

Pero lo que enseñamos aquí en nuestra comunidad espiritual es que Dios nunca falla y que a Dios le place darte de todo lo que necesitas en abundancia. Y esto es una Verdad axiomática que ha sido probada una y otra vez. O sea que esto es una Verdad incontrovertible que no admite duda ni disputa.

 

Si tienes problemas de estrechez económica atrévete a comenzar a dar tu diezmo a la obra de Dios, y espera tranquilamente en confianza, manteniéndote en todo momento centrado en Dios como tu Fuente de todo bien, porque de seguro recibirás en gran medida, rebosantemente.

 

“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo” fueron las palabras de Jesús cuando enunció esta ley que nunca falla. Pero a ti te digo que cuando te decidas a dar hazlo con gozo y entusiasmo para que añadas más fuerza y poder a tu dación.  

 

Dios te bendice si sabiendo estas cosas las haces.

 

Amén.

 

 

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