¿Es obligatorio observar el Sábado?

“El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado.” (Marcos 2:27)

 

Esta es una pregunta que muchas personas se hacen, y es necesario que hablemos de nuestra posición con respecto a la observancia del sábado.

 

Pero antes debemos mencionar, como muy bien ustedes saben, que hay ciertas denominaciones religiosas que guardan este día de una manera muy estricta y lo dedican para adorar a Dios.

 

Y para defender su postura se amparan en diversas citas bíblicas de las cuales la siguiente es una de ellas: “Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija…” (Éxodo 20:8)

 

Hay otras citas bíblicas en donde se les indicaba a los hijos de Israel observar el sábado. Por ejemplo en Éxodo 16: 27-30 leemos: “Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron nada. Y Jehová dijo a Moisés: —¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que Jehová os dio el sábado, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Quédese, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. Así el pueblo reposó el séptimo día.”

 

Muchas de estas citas las encontramos en el Pentateuco que son los primeros cinco libros que son el Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio; los cuales constituyen el núcleo de la religión judía. El punto es que esto es una práctica judía y no necesariamente cristiana. Y esta práctica impuesta por Jehová Dios tenía su razón de ser para el pueblo judío, esto es los hijos de Israel. Me explico, recuerden que este pueblo se mantuvo en cautiverio por más de 400 años rodeados por los egipcios que tenían y adoraban a dioses paganos. Espiritualmente hablando la salida de los israelitas de Egipto puede considerarse paralela a la salida del hombre de la ignorancia y materialidad. (LPR. p.105)

 

Desde un punto de vista práctico este mandamiento se puede justificar de la siguiente manera: Los hijos de Israel son como nuestros niños de corta edad. Los padres saben que sus hijos necesitan dormir por lo menos de 7 a 8 horas diariamente. Y por esta razón les imponen horas de descanso, tiempo en donde ya deben estar en sus camas preparándose para dormir y descansar. De manera tal que al día siguiente sus cuerpos estén descansados y tengan la energía suficiente para hacerle frente a las demandas del quehacer diario.

 

Y los hijos de Israel eran como niños espiritualmente hablando. Y su padre, Jehová, Dios le impuso un periodo de descanso que ellos debían de observar, así como los padres le imponen a sus hijos un tiempo para irse a la cama y descansar, con el propósito de reabastecerse con nueva vida y poder llevar a cabo las tareas del próximo día.

 

Si Jehová Dios no hubiese impuesto ese día de descanso el pueblo hubiese estado a la deriva sin propósito ni dirección, cansados y sin energías para continuar en su travesía por el desierto.

Pero a medida que vamos adquiriendo mayor discernimiento espiritual nuestra manera de ver las cosas cambia. El apóstol Pablo enfatiza este punto de vista cuando le dice a los corintios: “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; pero cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.” (1Corintios 13:11)

 

Los hijos de Israel eran como niños y actuaban como niños por eso Jehová Dios impuso períodos de descanso; porque todos sabemos que los niños normalmente no quieren descansar. Pero Jesús vino no a abrogar la Ley sino a expandir sus horizontes territoriales a nuevos horizontes espirituales. Jesús vino a desarrollarnos espiritualmente a levantarnos de la ignorancia y la materialidad a una nueva comprensión de la verdad. Y la verdad es que hemos sido creados libres y debemos utilizar nuestra libertad para nuestro desenvolvimiento y progreso espiritual.

Por esta razón Jesús reta a los fariseos cuando les preguntó: “—¿Es lícito en los sábados hacer el bien, o hacer mal; salvar la vida o quitarla?” (Marcos 3:4)

 

A medida que progresamos en comprensión espiritual nos damos cuenta de que debemos dedicar tiempo para descansar y meditar en las cosas del Espíritu. Nadie nos lo tiene que decir ni imponer porque ya no pensamos ni actuamos como niños.

 

Sabemos que tenemos que dedicar tiempo para hacer el bien no un día sino todos los días. Esta era la visión de Jesús y por esto nos invitó a que lo siguiéramos.

 

Sin embargo hay todavía denominaciones religiosas que no solo observan el sábado sino que lo imponen como una obligación así como Jehová se lo impuso al pueblo hebreo; tal vez porque sus congregaciones son como niños que tiene que aprender a apartar un día para descansar y reflexionar sobre las cosas del espíritu y también para alabar y adorar a Dios.

 

La Escrituras dicen que la primera iglesia, los primeros cristianos: “Perseveraban unánimes cada día en el Templo.” (Hechos 2:46)Esto es, no dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. Y continúa la cita bíblica diciendo… “y partiendo el pan en las casas comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”(Hechos 2:46-47)

 

De modo que los primeros cristianos no separaban un día para la adoración sino que adoraban a Dios todos los días. Y nosotros como cristianos practicantes sabemos y reconocemos que para lograr plena unidad con Dios tenemos que adorarlo en espíritu y en verdad todos los días. Los primeros cristianos decidieron que en honor a la resurrección de Jesucristo ellos iban a observar, no el sábado sino el domingo, como un día muy especial para adorar y glorificar a Jesucristo.

 

Por esta razón, literalmente hablando, no es obligatorio observar el sábado. Pero si sientes el deseo de hacerlo hazlo por todos los medios posibles. Igualmente con el domingo o con el día que escojas. Lo que sí es importante es adorar, alabar y dar gracias a Dios todos los días.

 

En el nuevo pacto dice el Señor, “Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios y ellos me serán a mí por pueblo.” (Hebreos 8:10)

 

El pueblo de Dios somos tú y yo y las leyes están escritas en nuestros corazones dentro de un marco de libertad para que obremos según dicte nuestra consciencia ya que en el espíritu siempre hay libertad.

 

De la misma manera, los que no guardan un día de reposo semanalmente para alabar y adorar a Dios deben evitar ser obstáculo o piedra de tropiezo para aquellos sí que lo hacen.

 

El verdadero sábado es un estado de logro espiritual donde el hombre descansa en la consciencia de que “El Padre que vive en mí, él hace las obras.” (Juan 14:10) En este estado todo esfuerzo personal cesa y reconoce que el verdadero poder es Cristo en nosotros y que por medio de Su poder logramos nuestras metas. Y para lograr esto es necesario unificarnos con Dios conscientemente cada día, todos los días.

 

A medida que ganamos mayor comprensión espiritual “comprendemos el verdadero espíritu del sábado,” y dejamos de seguir las reglas prescritas para seguir la guía del Espíritu que mora en nosotros abriendo nuestra mente al descanso y a la paz de Dios. (LPR p.203 parafraseado)

En el verdadero sábado “descansamos de nuestro trabajo externo, cesamos nuestra ocupación diaria y nos entregamos a la meditación o al estudio de las cosas espirituales.” (LPR p. 203)

Ahora bien, a la pregunta ¿es obligatorio observar el sábado? Ofrecemos una contestación impactante. Sí, es obligatorio; si deseas progresar espiritualmente.

 

Sin embargo, es necesario aclarar que no estamos hablando de observarlo un ritual en lo externo, sino observarlo como una experiencia espiritual interna, en donde entras en un período de descanso y paz para meditar y contemplar tu propia espiritualidad. No puede haber progreso si no dedicamos un tiempo para descansar y meditar en las cosas del espíritu.

Tampoco habrá progreso espiritual si no dedicamos periódicamente un tiempo para adorar a Dios y dar gracias por las bendiciones recibidas.

 

Y no hay progreso espiritual si no dedicamos un tiempo para escuchar la voz de Dios y el mensaje que Él tiene para cada uno de nosotros. Para lograr todo esto tenemos que observar sistemáticamente el sábado; no de manera externa, sino como una interna práctica espiritual cotidiana. Jesús conociendo estas cosas iba a un tiempo de oración meditación y silencio para recibir la guía del Espíritu tener claridad mental para continuar con su activo ministerio.

 

Todos y cada uno de nosotros tenemos nuestro propio ministerio; y sabemos que para hacer las cosas que tenemos por delante debemos ir al Padre. Y para esto es menester apartar un tiempo de descanso diariamente para renovar nuestra energía, y en oración, meditación y el silencio comulgar con Dios y escuchar su instrucción y su guía.

 

Esto es observar el sábado, no en la letra sino en el espíritu.

 

Dios te bendice porque sabiendo estas cosas las haces. ¡Amén!

 

 

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