Comprométete

January 11, 2016

“Encomienda a Jehová tus obras y tus pensamientos serán afirmados.” (Proverbios 16:3)

En el mensaje del pasado domingo hablamos de que cada nuevo año y cada día nos ofrece nuevas oportunidades y nuevas posibilidades.

 

Hablamos de la encomienda que Jehová Dios le dio a Moisés a Josué a Jesús. Y comentábamos que Dios proveyó los recursos para el cumplimiento de la encomienda que les dio.

 

Y que solo requirió una sola cosa; la entrega total de cada uno de ellos a la tarea asignada. Esto es, requirió el compromiso total y asumir la responsabilidad de cumplir con la misión encomendada. Hablamos que la recompensa de tal labor y esfuerzo es la entrada a la tierra prometida.  Pues bien. el hombre común apenas conoce la importancia de desarrollar su naturaleza espiritual. Sin embargo, en la vida que nos toca vivir a todos tenemos que asumir compromisos.

 

Por ejemplo la mayoría de nosotros hacemos compromisos con nuestro empleo, nos comprometemos en una relación de pareja, hacemos un compromiso de pago cuando tomamos dinero prestado, hacemos un compromiso con nuestra familia, un compromiso con la escuela; pero muy pocos hacen un compromiso con ellos mismos de desarrollarse como persona y mucho menos como seres espirituales. 

 

El padre de familia común piensa que cumple con sus obligaciones de vida si provee el pan de cada día a sus hijos, les ofrece albergue y una buena educación, la madre piensa que ha cumplido con su responsabilidad si cuida adecuadamente de sus hijos con amor y los nutre y le inculca buenos valores humanos.

 

Hay muchos padres de familia comprometidos en sus labores para darle a sus hijos el sustento diario y cumplir con “sus obligaciones familiares.”  Conozco a una persona de clase media que ha hecho un compromiso de proveerle a sus cuatro hijos la mejor educación. Su esposa y él están totalmente comprometidos en lograr esta meta. Los cuatro estudian en el mismo colegio, es un colegio privado con educación en inglés y la matrícula cuesta sencillamente una fortuna.

El esposo se faja a trabajar de sol a sol y la esposa es maestra en el mismo colegio. Y están logrando la meta porque el fuego ardiente del compromiso se mantiene vivo en sus corazones. El reto es grande pero están dando la batalla.

 

El tiempo pasará y los hijos crecerán, se independizarán y el padre entrará en “su tercera edad” y eventualmente hará su transición.  Los hijos se casarán formarán sus familias, tendrán hijos y bueno, se repetirá el ciclo de vida. Y así vamos caminando de generación en generación.  Ciertamente si deseas ser responsable con tus seres queridos necesitas dedicarte y comprometerte con tu familia. Y también debes cumplir con las obligaciones contraídas en tu diario vivir. Tienes que ser responsable porque de lo contrario fracasarás miserablemente.

 

Ahora bien, pero enfocar la vida en cumplir solamente con nuestras responsabilidades materiales, aun cuando hay quienes que ni tan siquiera llegan a cumplir con sus responsabilidades materiales, es vivir la vida en una sola dimensión.  Pero la vida es tridimensional: tiene una dimensión material (cotidiana, del diario vivir), una dimensión mental/emocional  y una espiritual.

 

No solamente tenemos que asumir el compromiso de ayudar a las personas que dependen de nosotros, y de cumplir con las obligaciones que contraemos en el diario vivir sino que nuestro mayor compromiso es con nosotros mismos, desarrollarnos como seres espirituales y con Dios.

 

Y esto requiere que establezcamos un balance en estas tres dimensiones. En la dimensión mental/emocional procura tener una buena salud mental leyendo libros de auto ayuda y procurando un tiempo adecuado de entretenimiento y sana recreación.  Y en la dimensión espiritual en oración y meditación debes hacerte un examen de consciencia, ¿recuerdan?

 

Ahí encontrarás dónde están tus miedos, tus dudas. Y esa es la oportunidad que tienes para fortalecer tu fe. Y para lograr esto tienes que comprometerte de la misma manera que te comprometes para cumplir cualquier obligación contraída, ya sea con tus hijos, con tu empleo, etc.

 

Las Escrituras nos dicen: “Encomienda a Jehová tus obras…” Y pienso que esta es la manera en que podemos desarrollarnos espiritualmente. Pero tenemos que comprometernos.

Hacer un  compromiso conlleva dedicación continua. Comprometerte es poner tu fe en acción, poner a prueba tu fe, y disciplinarte.

 

Una manera práctica de comenzar a trabajar en nuestro desarrollo espiritual es tomando los valores de nuestra comunidad espiritual, como punto de partida. Hablemos de algunos de ellos.  El primero en la lista es el orden. En oración, meditación y callada reflexión, ordena tus pensamientos y tus prioridades. Sigue el consejo de Pablo, “hágase todo decentemente y en orden” (1Co. 14:40). Comprométete diariamente con el orden divino. Planifica tu día, antes de salir de tu casa.

 

El segundo es el amor incondicional unido con aceptación total. Amar incondicionalmente en nuestra comunidad es sinónimo de aceptarnos tal y como somos aún con las diferencias de criterios que podamos tener y vivir en armonía. Y en los momentos de desarmonía que puedan surgir vayamos a oración, y en el silencio permite que el Espíritu dirija tus pasos para sanar esa condición de desarmonía o antagonismo en ti. 

 

Esto aplica en todas las fases de tu vida y lograr dominio sobre estos dos valores te acerca cada vez más a Dios y te eleva espiritualmente.   Tercero es el servicio;. Comprométete y dedícate a servir alegre, gozosamente y de manera sistemática a esta, tu comunidad espiritual poniendo a disposición tus dones y talentos para la obra de Dios.

 

El cuarto valor es la solidaridad. Apoya personalmente nuestro propósito, misión y visión ¿cómo?: 1) practicando diariamente los principios espirituales que aprendes aquí 2) dedicándote a amar, educar, orar, transformar y renovar las vidas de aquellos que te rodean, ya sea directa o indirectamente y 3) Observa cómo te conviertes en una influencia positiva en esta sociedad predicando estos valores y principios con el ejemplo.

 

 Señores, esto es grande y te invito a que hagas la prueba para que veas como tu vida cambia.

Y último, practica la integridad.  Y ¿cómo? Logrando que tu “sí” sea “sí” y que tu “no” sea “no”; unifica tus pensamientos con tus sentimientos, con tus palabras y con tus acciones. Sé claro, sé sincero y sé honesto.   Dr. Robert Schuller dice: “Una de las causas principales de cansancio o agotamiento personal, apatía y desinterés, es causado por la falta de compromiso.

 

Pero cuando tú haces un compromiso, enormes cantidades de energía surgen de tu interior proveyendo nuevas ideas, energía y entusiasmo para llevar a cabo tus proyectos.  Este año tenemos un lema. ¿Saben o recuerdan cuál es el lema? Juntos crecemos en unidad de propósito.  Hoy te lanzo un reto y quiero que te comprometas porque si lo haces, ciertamente tu vida se transformará,

 

Primero, te invito a que te comprometas con el propósito de esta comunidad espiritual en tu propia vida. Esto es que hagas del cristianismo una práctica diaria que transforme tu vida. Que hagas un compromiso de practicar las enseñanzas de Jesús todos los días. Te invito a que continuamente leas los capítulos 5,6, y 7 del Evangelio de Mateo, en ellos encontrarás la esencia de las enseñanzas del Maestro Jesús.

 

Segundo, en este nuevo año queremos darle un impulso a nuestra comunidad espiritual, queremos expandir más estas enseñanzas y tú puedes ayudar en este objetivo. ¿Cómo? Convirtiéndote en un misionero de nuestra comunidad espiritual.  Busca traer a nuestro Centro personas que tengan necesidades o inquietudes espirituales. Predica siguiendo la guía del Espíritu las verdades espirituales que aquí se enseñan a personas que tú sientas o veas que necesitan más de Dios.

 

Tú conoces a esas personas. Invítalos a que asistan a nuestros servicios devocionales y a nuestras clases y servicios de oración.  Pueden ser familiares, amigos, o compañeros de trabajo. Pero te pido que te comprometas a ser una influencia positiva en las vidas de esas personas.  Si conoces a personas que se han alejado y no están asistiendo dales una llamadita y ofrécete para orar junto a ellos por cualquier situación por la cual estén pasando, pero no olvides escribir una petición de oración o informárselo a Hildita.

 

Tercero, te invito a que te comprometas a apoyar esta comunidad con tus diezmos, con tu tiempo y con tus talentos. Si tienes miedo de dar el diezmo, que es el diez por ciento de tus ingresos, enfréntate a ese miedo y actúa. Comienza a darlo y mantén tu fe y verás que no te vas a empobrecer sino que vas a prosperar financieramente.

 

Si tienes tiempo disponible, acércate y hablemos de las distintas maneras que puedes ayudar en nuestro Centro. Y si tienes talentos y habilidades que puedan ayudarnos a crecer también te invito a que te acerques y hablemos.  Esta es la manera práctica de crecer juntos en unidad de propósito y esta es la manera de encomendar nuestras obras a Jehová aquí y ahora.  Anímate y vamos a trabajar juntos creciendo en unidad de propósito para llevar a nuestro Centro al próximo nivel.

 

“Encomienda a Jehová tus obras y tus pensamientos serán afirmados.” Tenemos que dejar de ser oidores y convertirnos en hacedores de la Palabra.  Y si estás de acuerdo afirma junto a mí: “¡Sí!, estoy decidido a hacer algo por mi propia vida y por este Centro, y me comprometo a desarrollar un plan de acción y a actuar.”

 

Dios te bendice, te levanta y te impulsa si sabiendo estas cosas las haces. ¡Amén!

 

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