Fe es dar antes de recibir

January 31, 2016

  

“Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solo por  la fe... [pues] la fe sin obras está muerta.” (Santiago 2:24,26)

 

¿Qué clase de reinado puede tener alguien que después de haberlo dado todo hasta su propia vida, más de dos mil años después un número cada vez mayor de personas siguen sintiendo el impacto transformador de sus enseñanzas adorándolo cada vez más en espíritu y en verdad?

 

¿Cuál es el nombre del que más ha contribuido por Sus obras al desarrollo de la fe en el ser humano, al que el mundo cristiano adora y llama Rey de Reyes?

 

Su nombre es Jesús, el que por fe y por amor lo dio todo antes de recibir. Jesús lo dio todo antes de recibir, y recibió a cambio un reinado eterno, por los siglos de los siglos y una vida eterna para disfrutarlo.

 

No creo que haya desacuerdo o discusión en cuanto a la verdad que encierra la frase, fe es dar antes de recibir. Pues todos sabemos que se necesita tener fe para dar antes de recibir.  

 

Y con gozo y alegría debemos dar para que por la gracia de Dios recibamos.

 

E. Cady en su libro Lecciones acerca de la Verdad dedica un capítulo entero al tema de la fe. Y una idea interesante que ella expones es que: “Pedir y recibir son dos extremos de la misma cosa. No podemos tener el uno sin el otro.” (LAV p. 78)

 

Ella explica que: “Pedir nace del deseo de poseer algún bien. ¿Qué es el deseo? El desear algo de corazón siempre es Dios tocando a la puerta de tu consciencia con Su infinita provisión.” (LAV p.78)

 

Una de las creencias más generalizadas de la consciencia de la raza es que existe una separación entre Dios y el ser humano. Pero Jesús enseñó que no hay tal separación cuando afirmó “El Padre y yo uno somos.” (Juan 10:30)

 

Y si el Padre era uno en Jesús,  uno es El Padre en cada uno de nosotros, porque “Dios no hace acepción de personas.” (Hechos 10:34)

 

Por consiguiente, cuando afirmamos que Dios es nuestra fuente inagotable de toda provisión, cuando decimos que Dios satisface toda necesidad, cuando declaramos que Dios es esa Toda—Suficiencia—en—todas— las—cosas estamos confirmando que en nosotros esta esa Fuente inagotable de toda provisión, que en nosotros está la satisfacción de toda necesidad, y que en nosotros está esa Toda—Suficiencia—en—todas— las—cosas; porque “El Padre y yo somos uno” y “el Padre está en mí y yo en el Padre.” (Juan 10:38)

 

Conociendo esto, Jesús dio el próximo paso y nos enseñó cómo tener acceso a todo ese caudal de bien cuando predicó, “Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo.” (Lucas 6:38)

 

Lo que quiso decir Jesús es que tenemos acceso a todo ese bien cuando abrimos la llave para que fluya ese bien a través de cada uno de nosotros y ese bien fluye cuando comenzamos a dar.

 

Si decidimos no dar entonces retenemos el fluir de ese bien y lo mantenemos aprisionado dentro de nosotros.

 

Es importante que entiendas este principio porque en espíritu y en verdad ya lo tienes todo. Todo lo que tienes que hacer es darle paso al fluir de la provisión divina y le das paso dando.

 

Esta ley de dar es ley fundamental para desarrollar una conciencia de prosperidad permanente tanto en la dimensión espiritual como en la dimensión material.  Volvamos nuevamente a la enseñanza de Jesús y analicémosla por partes: “Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida con que medís os volverán a medir.” (Lucas 6:38)

 

Lo que Jesús está diciendo con esta enseñanza es que lo primero que tienes que hacer es dar. Luego dice: “y se os dará,” o sea habrá un retorno por tu dación.  Observa que esto viene como resultado de la acción de dar. El dar y el recibir son dos extremos de la misma cosa; así como el inhalar y el exhalar son dos extremos del proceso de respirar, que es clave en el sostenimiento de la vida.  

 

Jesús a renglón seguido, comienza a describir las características y propiedades de lo que recibiremos. Nos dice: “medida buena” que significa en buena medida o cantidad. “Apretada” que significa con mayor densidad u obrando con mayor intensidad; “remecida” que significa en actividad o movimiento y “rebosando” que significa con exceso de abundancia y continua diciendo “darán en vuestro regazo”.

 

Dar en vuestro regazo es poner algo material en nuestra falda cuando estamos sentados. Es una manera simbólica del acto de recibir un regalo o una dádiva.  Jesús continúa diciendo” “porque con la misma medida que medís os volverán a medir,” significando que somos nosotros mismos los que establecemos la naturaleza y el carácter de aquello que queremos que se manifieste en nuestras vidas. (Folleto: Las Leyes Dinámicas de la Prosperidad)

 

El agricultor sabe estas cosas, y por eso riega y planta primero la semilla del fruto que desea antes de esperar recibir la cosecha.  “… pues todo árbol se conoce por su fruto, ya que no se cosechan higos de los espinos ni de las zarzas se vendimian (recogen) uvas.”(Lucas 6:44)   El fruto comestible de la zarza es la zarzamora, no las uvas.  Esta es una enseñanza muy completa y práctica y es la llave de toda tipo abundancia o escasez en nuestras vidas.

 

Si te haces un examen de consciencia posiblemente encontrarás que existe algún tipo de escasez en ciertas áreas de tu vida. Observa cuidadosamente, porque lo más probable es que no haya circulación o un fluir a través de ti en esa área.  La clave está en identificar la naturaleza de lo que carecemos y comenzar a dar de eso que carecemos. La enseñanza de Jesús es clara, no esperes higos de los espinos ni uvas de la zarza.  

 

La enseñanza práctica de esto es que si piensas y sientes que careces de amor en tu vida, tienes que comenzar a ser más amoroso, y permitir que el amor divino fluya a través de ti en todas sus dimensiones.  Si piensa o sientes que eres incomprendido, comienza a ser más comprensivo con los seres que te rodean.   

 

Si sientes que no hay paz en tu alma, ve a tu centro y en la quietud del silencio sé uno con la paz de Dios que mora en ti y comienza a ser más pacífico hasta que te conviertas en un pacificador. Busca ser mediador en la diferencias de criterio y procura la paz en dondequiera que estés.

 

Si necesitas más sabiduría pídesela al Dios que mora en ti y comienza a ejercitar el don de la palabra impartiendo el ‘pan de la enseñanza’ educando a otros en las verdades y principios espirituales humanamente irrefutables. A medida que abras el fluir del saber interno expresarás más sabiduría.

 

Si necesitas más dinero, da a Dios alegremente de la provisión que llegue a tus manos, no porque Dios necesite tu dinero, sino más bien como un acto de fe y de reconocimiento de que Él es la fuente de tu provisión;  y Él en cambio proveerá a través de tus propias manos.

 

“Dios ama al dador alegre”, porque cuando damos con alegría no hay temor de pérdida. El dador es una persona de fe porque da por el gozo de dar sin esperar nada a cambio.

 

Fe es dar antes de recibir. ¿Es esto práctico?

 

Toma por ejemplo un estudiante de bachillerato. Para el obtener un título de bachiller se requiere alcanzar un cierto nivel de conocimiento académico. El estudiante tiene que invertir largas horas de estudio y pasar una batería de exámenes antes y probar que es merecedor de ese título de bachiller.

 

En el mundo de la industria y el comercio el empresario exitoso es aquel que está dispuesto y preparado mentalmente para gastar dinero por adelantado ya sea en promoción, construcción, etc. antes de tener una seguridad de que su proyecto tendrá apoyo. Eso es tener fe para dar antes de recibir.

 

Para ser un vendedor exitoso tienes que tener fe en tu capacidad y potencial para vender; tienes que lanzarte a la calle y generar ventas y tienes que estar dispuesto a esperar el cobro de las ventas antes de poder cobrar tu comisión. Eso dar antes de recibir.

 

Y cuando la economía en general se aprieta es cuando más fe debes tener para dar más de tus ideas, más de tu creatividad, más de tu sabiduría y más de tu dinero. Así es la vida.

 

Si deseas que tu vida esté llena de actividad y luz, entonces necesitas suficiente fe para dar antes de que puedas recibir.   Nuevamente, así es la vida, es la manera que Dios la diseñó, y es la manera como debemos vivirla.  Si deseas que la vida te sonría dale tu mejor sonrisa a la vida, pero asegúrate que das de aquello que necesitas o deseas recibir.  Las experiencias satisfactorias de la vida corren a la persona que da en fe sin que haya ninguna garantía de retorno.

 

Y cuando decidimos vivir así, la vida se convierte en una gran caja de pandora dándonos alegres sorpresas dondequiera que vamos y dondequiera que estamos.  Y como la vida se vive de adentro hacia afuera el proceso creativo comienza y se completa en ti, porque lo que se ve en tu regazo vino de lo que no se veía desde el centro de tu propio ser donde mora la presencia de Dios, el Padre.

 

Te invito a que todos los días por las mañanas antes de salir de tu casa te mires en el espejo y afirmes: Hoy daré de todo aquello que necesito o deseo recibir.  De modo que te exhorto a que le pongas pies a tu fe, comienza a moverte en la dirección de tus deseos y comienza a dar aunque no veas evidencia ni señal de retorno. Esa es la parte de Dios y eso le toca a Dios, y ¿Sabes qué?, Dios nunca falla.

 

Dios te bendice porque sabiendo estas cosas las haces. ¡Amén! 

 

 

 

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