Primero perdono Yo

“Soportaos unos a otros y perdonaos unos a otros si alguno tiene queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” (Colosenses 3:13)

 

1. El tema del perdón no tiene fin; y la falta de perdón es uno de los mayores retos que tú y yo tenemos que vencer de nuestra naturaleza humana.

 

2. Siempre hay algo que tenemos que perdonar; y tal parece que cuando hacemos un inventario de los perdones que debemos dar y darnos también a nosotros mismos pudiera ser que la lista sea bastante larga.

 

3. Hay sendas ventajas cuando decidimos perdonar primero; y unos de ellas es que puedes vivir más relajado y disfrutar mejor de la vida.

 

4. Ustedes saben que yo defiendo la tesis de que era imprescindible para Jesús perdonar primero antes de poder resucitar, y defiendo el planteamiento de que para ti y para mí es necesario perdonar primero si queremos seguir a Jesús en la regeneración o resurrección.

 

5. Ahora bien, tampoco creo que debamos hacer del proceso del perdón una agonía o carga desagradable para nosotros. Pienso que cada vez que venga un pensamiento de falta de perdón o de rencor debemos reemplazarlo ahí mismo por un pensamiento de amor y aceptación.

 

6. El apóstol Pablo nos exhorta a actuar de esta manera cuando dijo: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia. Sobre todo, vestíos de amor que es el vínculo perfecto.” (Colosenses 3:12,14)

 

7. Normalmente cuando alguien comete una falta con nosotros, somos muy lentos para perdonar. Siempre esperamos que la otra persona se tome la iniciativa y venga a pedirnos perdón. Pero si la otra persona es orgullosa lo más probable es que eso no ocurra.

 

8. Seamos prácticos, reconcíliate contigo mismo, modifica tu carácter, comienza a ser más bondadoso, humilde, manso y paciente. Realmente no tienes nada que perder. Recorre la milla extra hasta que puedas descansar en la seguridad de que has hecho todo lo que está a tu alcance.

 

9. Luego suelta la situación y permite que Dios haga su parte. Procura que la ofensa esté resuelta en tu consciencia. Y se resolverá, si decides perdonar primero.

 

10. Esta es una iniciativa que pocos toman, porque la mayoría de las personas piensan que se hacen más vulnerables si proceden de esta manera ante los demás. Pero realmente no es así, cuando perdonamos primero abrimos al camino para fortalecernos espiritualmente.

 

11. Observa que cuando decides perdonar lo que estás haciendo es enviándole el siguiente mensaje al universo: —“yo no tomo ofensa por tal o cual incidente y tampoco permito que éste afecte mis sentimientos, emociones y mi organismo.”

 

12. Pero tampoco hay nada malo en expresar tu vulnerabilidad porque cuando lo haces has logrado tener la valentía de expresar lo que realmente eres, has logrado ser sincero y honesto contigo mismo. ¿No es así?

 

13. Jesús sufrió en la cruz y no ocultó su sufrimiento. Si alguna situación en tu vida te trae sufrimiento no lo ocultes, deja que ésta fluya porque esa es la única manera que puede salir de ti y resolverse.

 

14. Normalmente o generalmente, las cosas que se ocultan permanecen sin resolverse y eventualmente salen a la luz. De modo que si queremos seguir progresando tenemos que hacerle frente a los conflictos y resolverlos.

 

15. Y podemos dar un paso de avance perdonando primero.

 

16. Lamentablemente en la mayoría de los casos lo opuesto ocurre. Buscamos ser los primero en condenar la conducta de alguien.

 

17. Hay muchos ejemplos que podemos dar pero en las Escrituras encontramos uno muy bueno; el relato de la mujer adúltera.

 

18. En el capítulo 8 del Evangelio de Juan se relata que los escribas y fariseos le trajeron a Jesús una mujer sorprendida en adulterio para que él diera su opinión al respecto. La Ley mosaica mandaba a apedrear a tales mujeres.

 

19. Su respuesta fue impactante: “—El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.” (Juan 8:7)

 

20. El mensaje detrás de estas palabras de Jesús fue; en lugar de condenar, busca perdonar primero.

 

21. No estoy diciendo que perdonar primero sea fácil, pues en el relato de la mujer adúltera, los que abandonaron la iniciativa de apedrearla no fue porque la hayan perdonado sino porque no tenían argumento en contra de Jesús.

 

22. Lo que sí es importante entender es que Jesús hizo un llamado a la consciencia de cada uno de los fariseos y escribas para que meditaran acerca del perdón; lo que Jesús hizo fue hacerles un llamado para que comenzaran a modificar su carácter y desarrollaran el amor al prójimo, la misericordia, la bondad y la paciencia con los demás pero sobre todo un llamado a que perdonaran primero.

 

23. No sabemos nada acerca de lo que sucedió después con la mujer adúltera, pero pienso que ella tenía un reto muy grande delante de ella y era perdonarse ella misma por el error cometido.

 

24. Y digo un reto muy grande porque pudo haber optado por culparse y condenarse a sí misma. Y tomar este camino es destinarse a vivir una vida tormentosa por el resto de su vida.

 

25. Pienso que lo más correcto hubiese sido que ella se liberara de ese tormento arrepintiéndose y perdonándose ella primero luego ir a su marido y pedirle perdón.

 

26. Entonces el marido tiene que perdonar primero reconociendo la ofensa como lo que es, un error de juicio por parte de su esposa.

 

27. Vez cómo este tema del perdón o falta de él une a la gente de una manera muy particular…con sentimientos de condenación, rencor, venganza, ira, intolerancia y odio.

 

28. En este estado de consciencia no hay crecimiento y mucho menos libertad espiritual.

 

29. Los que siguen la Cuaresma saben que el tema de hoy es El Sábado. Y planteamos que el sábado es un tiempo de descanso y paz después de haber tenido cumplimiento y logro espiritual en donde meditamos en las cosas del espíritu cuando sabemos que hemos cumplido con la ley divina en pensamiento y acto.

 

30. Cuando perdonamos primero hay cumplimiento de la ley divina en pensamiento y acto. El verdadero perdón nos establece en la conciencia de paz y descanso en Dios.

 

31. Cuando perdonamos primero cesa todo tipo de tormento en nuestras vidas y cerramos etapas en nuestras vidas. Y lo mejor de todo esto es que cada vez que perdonamos alcanzamos un mayor grado de libertad personal y espiritual.

 

32. Nuestra personalidad se torna más dócil, más llevadera y tolerante. La comprensión como facultad espiritual en nosotros se aviva y la voluntad se alinea con los intereses del Espíritu de Dios. El amor se convierte en nuestra guía y con sabiduría y bien juicio evitamos los conflictos.

 

33. Hace un tiempo atrás me encontré con una dama que se acercó a mí y me preguntó: —¿usted trabajó en la Zona Franca de Las Américas, verdad? Le contesté: —¡sí, claro!. Y rápidamente me dijo: —yo trabajé con usted. Entonces le pregunté, ¿cómo te llamas? Y me dijo, Cherry.

 

34. Entonces le dije: —¡ah!, claro, recuerdo a Cherry. Y rápido añadí, —¿Cómo tú estás? Me dio la respuesta usual, Muy bien, y entonces me preguntó:—¿y cómo está usted?

 

35. Y sin ánimo de comprometer su respuesta yo le respondí: —¿Cómo tú me ves? Y sin titubear me dijo: —“usted se ve muy bien.”

 

36. Y estaba en lo correcto, no solo me veía bien sino que me sentía bien. Y yo atribuyo eso al hecho de que cuando uno está dispuesto a perdonar primero, logra ventajas extraordinarias en el alma y en el cuerpo.

 

37. Ese período de mi vida fue tormentoso en el sentido de hubo personas que socavaron mi autoridad y lograron convencer a mis superiores de que mi posición no era necesaria, razón por la cual se restructuró la organización y yo fui despedido. La traición de las personas más cerca de mí en el desempeño de mis funciones dejó en mi mucho resentimiento con el cual tuve que lidiar y perdonar.

 

38. Y a medida que sigo perdonando me he ido liberando internamente y mi alma se ha sentido más alegre y gozosa y mi cuerpo a cosechado los beneficios de ese estado de conciencia.

 

39. Claro está, hoy me doy cuenta que eso fue lo mejor que pudo pasar y le doy gracias a aquellos que me liberaron de ese cautiverio.

 

40. Dios abrió mayores y mejores caminos para mí, aunque a principio no comprendí pero que luego pude ver que Dios tenía un mejor plan para mí.

 

41. Por esto y por mucho más te digo que lo mejor que puedes hacer por ti mismo ante cualquier agresión o situación desafiante es, tomar la delantera, actuar y afirmar: Primero perdono yo.

 

42. Meditemos… ¡Amén!

 

 

 

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