Transforma tus deseos en realidades

“… me tomaste de la mano derecha; me has guiado según tu concejo,… ¿a quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.”(Salmo 73: 23-25)

 

1. Hace un par de semanas mientras el Maestro Cornelio Lebrón les daba el mensaje, yo estaba con los adultos jóvenes en una charla titulada: ¿Cómo enfrentar los cambios?

 

2. Y comencé esa charla con lo que dicen las Escrituras con respecto al cambio. Y como punto de partida, utilicé la famosa cita del Apóstol Pablo que dice: “No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…” (Romanos 12:2)Y luego añade “Todos seremos transformados” (1 Corintios 15:51)

 

3. Y traje este punto porque la transformación es producto del cambio y verdaderamente todos venimos a este planeta porque hay algo en nuestro carácter que tiene que mejorar y por consiguiente tiene que cambiar.

 

4. Eso es parte del propósito divino que nos impulsó a este plano tridimensional. Todos los que vivimos aquí hemos ingresado a la escuela de la vida sin excepciones. Nuestra solicitud ha sido escuchada y todos hemos sido admitidos.

 

5. En el proceso de vivir la vida que nos toca vivir una de las cosas importantes que debemos aprender es a diferenciar los caprichos de los deseos.

 

6. Escuchamos a personas decir: “fulana es una mujer muy caprichosa.” Y buscando en Internet frases con la palabra capricho encontré la siguiente: “Poseer algo que no es necesario, un capricho es algo pasajero que se desvanece muy pronto.” —Rafael Hernamperez

 

7. Cuando actuamos caprichosamente tomamos decisiones arbitrarias, inspiradas por un antojo buscando vivir una fantasía, en la mayoría de los casos. Por ejemplo, hay algunos jóvenes que viviendo bajo la tutela de sus padres piensan que casándose tendrán más libertad y exclaman: “cuando

me case seré feliz.”

 

8. El vivir de capricho en capricho no es parte del plan de Dios para ti. Dios no desea que te rodees de un mundo de fantasías, Dios desea que conozcas la Verdad. El plan de Dios es el desenvolvimiento progresivo en ti de lo que Dios quiere expresar a través de ti. Tus deseos, tus verdaderos deseos, son los deseos de Dios en ti. Y pasan la prueba del tiempo.

 

9. No te estoy diciendo que no te pongas metas, lo que te estoy diciendo es que ya es tiempo de soltar los caprichos, esos antojos superficiales, y procurar alinear tus metas y objetivos con la buena voluntad de Dios que es siempre agradable y perfecta.

 

10. Si sientes el deseo de ser rico y trabajas arduamente para ser rico lo más probable es que Dios desee que seas rico y llegarás a ser rico. Pero más allá de las riquezas materiales a Dios le interesa que desarrolles tus riquezas espirituales. Pero a cada cual nos toca decidir si el sentimiento de ser rico materialmente hablando es un capricho o un deseo.

 

11. Y esas son las cosas que tenemos que discernir en nuestro proceso de transformación de nuestros deseos en realidades.

 

12. El deseo de Dios en Jesús fue muy claro: liberar a la humanidad del pecado, y Jesús nos enseñó y nos demostró cómo hacerlo.

 

13. Y en algún momento de nuestras vidas tenemos que hacer un paro y detenernos a pensar qué desea Dios de cada uno de nosotros. Busca por todos los medios la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Dios, qué deseas hacer a través de mí? O ¿qué quieres hacer de mí?

 

14. Prepárate porque te puedes sorprender de la respuesta que vas a recibir. Lo más probable es que eso que Dios desea en ti envuelva una transformación significativa de tu carácter y tu persona.

 

15. Requerirá un elemento de fe que no has tenido antes y que ahora tienes que desarrollar y requerirá de ti que tomes pasos que nunca antes habías tomado.

 

16. Mira la transformación que tuvo Moisés, el pueblo hebreo, los discípulos, y Pablo; ninguno de ellos en sus mejores cabales imaginó la obra que Dios tenía delante de cada uno de ellos pero todo se fue desenvolviendo momento a momento, día a día en su tiempo perfecto.

 

17. Todos estamos sujetos a ser transformados personalmente. Pero la persona como tal tiene que cambiar si realmente desea ser verdaderamente transformada.

 

18. Y digo que la persona tiene que ser transformada porque dentro de nosotros todo se mueve del centro a la circunferencia, y la persona es la parte externa de nosotros es lo que le da la cara al mundo. Si lo que se mueve desde adentro es miedo tendremos una expresión de miedo. Pero si lo que se mueve de adentro hacia afuera es el bien y la buena voluntad también la expresaremos con nuestra cara.

 

19. De manera que la verdadera transformación tiene que modificar nuestra personalidad.

 

20. El instrumento de cambio en nosotros es siempre la palabra afirmativa fundamentada en la Verdad. Por ejemplo, quieres mejorar tus hábitos alimenticios? Comienza a afirmar persistentemente que la sabiduría que tiene su asiento en la boca del estómago, discernirá los alimentos que tienen buenos nutrientes de los que no lo tienen; y verás cómo al cabo del tiempo rechazarás las comidas basuras optando por comidas más saludables.

 

21. La misma palabra afirmativa transformará los deseos de Dios en ti en realidades. Pero todo comienza con la obediencia a Dios. Y esto, queridos amigos, es pura sabiduría.

 

22. La vida tiene muchas maneras de llevarnos al camino de la verdadera transformación. Esto puede ocurrir escuchando una charla en donde una nueva idea revuelve toda tu consciencia en la dirección de la Verdad. O cuando percibes que el rumbo de tu vida no va en la dirección correcta y tu alma desea un cambio.

 

23. Entonces llega un momento en donde tenemos que hacer un paro en la carrera de la vida, porque nos damos cuenta que vamos a toda velocidad por una autopista que no nos conduce a ninguna parte. Entonces tenemos que detenernos, reflexionar, ir a oración, meditar y en silencio escuchar la voz de Dios.

 

24. No tenemos ni tan siquiera que preguntarle a Dios Él dará la respuesta que andamos buscando. Pero como dice el cuáquero: “mientras oras, mueve tus pies.” Nada ocurrirá si no te pones en acción.

 

25. El proceso es sencillo; para lograr una verdadera transformación debes entender que solo podrás transformarte siendo obediente a la voluntad de Dios.

 

26. Y mantente centrado en esta idea, así como Jesús se mantuvo centrado en ella al igual que Abraham y otros.

 

27. Empieza a caminar, da los primeros pasos y mantén tu atención no necesariamente en lo que ocurre allá afuera sino en la dinámica de tu interior.

 

28. Esta manera de proceder se convertirá rápidamente en una nueva manera de vivir.

 

29. Y puedes estar segura que una de la claves del éxito es aprender a escuchar tu intuición y actuar conforme a su instrucción. Esto de por sí te llevará a lugares que nunca antes habías estado y a tener experiencias maravillosas en el camino de tu propia transformación.

 

30. Después de todo, el proceso no es tan complicado. Crea ese hábito de escuchar la voz de Dios y mantén tu fe en la idea de que pase lo que pase es lo mejor que puede pasar.

 

31. No tomes la vida tan en serio, aprende a relajarte periódicamente, y la oración, la meditación y el silencio son maneras muy prácticas de lograr esto.

 

32. Procura terminar cada actividad que comiences, no dejes cosas sin terminar. Aprende a cerrar ciclos de actividades y de relaciones en tu vida.

 

33. Mantén tu mente positiva pensando en soluciones y no en problemas y en vez de estar en el modo competitivo busca siempre estar en el modo cooperativo, siempre ayudando y cooperando.

 

34. Esta nueva actitud cambiará tu persona te pondrá más a tono con el fluir del bien de Dios no solo para ti sino también para todos aquellos con quienes hagas contacto.

 

35. Y eventualmente, cuando mires atrás, si es que miras, verás un antes y después y créeme, no querrás volver atrás.

 

36. Ahora bien, no trates de transformarte por ti mismo, siempre necesitarás la ayuda de Dios, y aun más porque encontrarás que hay cosas en ti que por ti mismo no podrás cambiar, necesitarás la ayuda de Dios.

 

37. Y es precisamente en estas cosas cuando podrás ver y sentir la grandeza de Dios. Será una experiencia interna que nunca olvidarás.

 

38. Meditemos… querido Dios Tú sabes que de por mí mismo nada puedo pero que todo lo puedo en Cristo, porque Cristo es poder….

 

39. Dios te bendice porque sabiendo estas cosas las haces.

 

40. Amén.

 

 

 

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