Libérate del rencor

“No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Levítico 19:18)

 

1. Esta cita bíblica del capítulo 19 del libro de Levítico trata con la las leyes de santidad y de justicia en relación a situaciones de la vida cotidiana, la familia, la agricultura, el pago del salario a los trabajadores, la honestidad y la justicia en el trato con el prójimo, con el propósito de instaurar un orden social justo” en el pueblo hebreo. ( Levítico 19:2 nota a, b)

 

2. El enfoque y la intención es primordialmente para establecer una sana convivencia en el pueblo y la exhortación a ‘amar al prójimo como a ti mismo’ refuerza esta intención.

 

3. Sin embargo, contrario al amor, el rencor es resentimiento por algún abuso o traición que hemos recibido de parte de otras personas.

 

4. Por ejemplo, si sientes que tus padres te fallaron cometiendo alguna injusticia contra ti o abusaron sexualmente de ti, puedes tener o guardar resentimientos ocultos en tu corazón.

 

5. O, si tu pareja te fue infiel en algún momento de tu relación aunque sigas junto a ella puede que tengas rencor o resentimiento guardado en tu corazón. Te sientes ofendido porque piensas que han pisoteado tu dignidad.

 

6. Esto lo vemos en muchas mujeres que guardan rencores por la infidelidad de sus maridos. Muchas se resignan y toleran este comportamiento en aras de mantener la unión familiar, o por razones puramente económicas.

 

7. Y aunque hayas decidido separarte de tu pareja esto tampoco cambia el sentimiento. Pero sabemos que la herida permanece fresca en el alma y el no tratar con ella en nada mejora nuestro bienestar emocional y físico.

 

8. Cosas como estas son golpes emocionales que permanecen dentro de nosotros. Y aunque muchas personas creen que el tiempo lo borra todo, realmente no es así.

 

9. Lo que hacemos normalmente a medida que el tiempo pasa es enterrar más la ofensa en la profundidad de nuestra alma; pero para podernos liberar de esta condición debemos sacarla fuera de nuestro ser.

 

10. Ahora bien, si analizamos esta condición con mayor detenimiento tenemos que llegar a la inevitable conclusión de que no son tanto las acciones que estas personas cometieron sino que son los pensamientos y sentimientos que sostenemos en contra de esas personas las que nos mantienen enojados, rencorosos y en cautiverio emocional por largos años y tal vez toda una vida.

 

11. Y al permanecer en este tipo de esclavitud emocional no hay satisfacción en nuestras vidas y cuando no sentimos satisfacción hemos echado a un lado los beneficios del amor de Dios para cada uno de nosotros.

 

12. Sufrimos de baja autoestima porque hemos negado la presencia y el poder del amor del Cristo morador en cada uno de nosotros.

 

13. Muchas personas buscan venganza para remediar la situación. Y la venganza no es otra cosa que la búsqueda de satisfacción pero de la manera incorrecta. Buscamos satisfacción ofendiendo o causándole algún daño a alguien, en vez de buscar satisfacción en Dios.

 

14. Y las Escrituras nos exhortan a no tomar venganza. En Proverbios encontramos la siguientes palabras: “No digas: «Yo me vengaré»; espera en Jehová y él te salvará.” (Proverbios 20:22)

 

15. Y yo te llamo hoy para que medites acerca del rencor y analices cómo éste afecta no solo tu comportamiento sino también tu alma y tu cuerpo.

 

16. Si no tomamos acción muy bien podríamos pasar el resto de nuestras vidas viviendo en un tormento, adoloridos por las heridas causadas por las injusticias de la vida; haciendo exclamaciones como: “—que dura ha sido la vida conmigo” o “¡cuánta injusticia!”

 

17. Nos convertimos en víctimas culpando a otros por nuestra presente condición. Nos sentimos derrotados y debes saber que con este sentimiento no irás a ninguna parte.

 

18. El llamado es a librar la batalla en nuestra propia consciencia y Jesús nos dijo cómo hacerlo.

 

19. Nos dijo: »Oísteis que fue dicho: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tus enemigos”. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian, y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. (Mateo 5:43-45)

 

20. Jesús eleva la barra que tenemos que superar en nuestro salto hacia la perfección. Y para superar esta barra tenemos que liberarnos del rencor, el odio y la venganza.

 

21. Ese es el llamado a ti y a mí si queremos alcanzar la marca de perfección. No te estoy pidiendo que de la noche a la mañana comiences a amar a tus enemigos, a bendecir a los que te maldicen y hacer el bien aún a las personas que te hacen mal.

 

22. Sabemos que esto es un proceso; y más que un proceso es un viaje de transformación personal y mental. Y un largo viaje como este se comienza dando el primer paso.

 

23. En mi experiencia personal te puedo decir que hace mucho tiempo que comencé este viaje, y me falta mucho todavía por vencer y transformar en mi carácter. Pero te puedo asegurar que cuando comienzas este tipo de viaje y lo tomas en serio, no hay vuelta atrás, porque no hay ningún tipo de beneficio en volver atrás.

 

24. Todavía quedan muchos rencores que tengo que vencer, sentimientos de injusticia de experiencias pasadas que viene a mi mente frescos como si hubiesen ocurrido ayer pero que en realidad ya hacen muchos años que esos incidentes ocurrieron.

 

25. Y justamente cuando vienen a recurrir mi memoria es cuando tengo que enfrentarlos con un pensamiento de perdón y de amor al prójimo. De esa manera pienso que me puedo ir liberando del rencor.

 

26. Esto ha requerido de mi parte que cada día esté más consciente de lo que pienso y de lo que pasa por mi mente, porque son los pensamientos y los sentimientos los que me esclavizan pero son también los pensamientos y sentimientos los que me liberan.

 

27. Y en la medida que voy comprendiendo esta dinámica mental puedo lograr liberación por medio del perdón y del amor al prójimo.

 

28. Y al final del día ¿qué es el amor al prójimo, no es acaso un sentimiento que mantenemos fijo en la mente?

 

29. Conozco personas que disfrutan ayudando a los demás y también personas que disfrutan haciendo mal a otros. Pero la Ley Divina es inexorable, pues por sus frutos los conoceréis.

 

30. Como ustedes saben, lo que siembras eso cosechas, la siembra es siempre tu privilegio, tu decisión, tu elección, pero la cosecha es obligatoria. Una vez

decides lo que vas a sembrar, obligatoriamente eso cosecharás.

 

31. De modo que cuando sientas que has sido ofendido de palabra o acto, piénsalo bien, y no te dejes llevar por el consejo de tu ego, vuelve y piénsalo bien otra vez y recurre a tu Cristo y escúdate en el poder del Cristo que mora en ti.

 

32. Porque en Cristo no puede haber ofensa, solo puede haber amor. El dominio y campo de acción del Cristo es el amor, no hay nada más que amor y perdón.

 

33. En Cristo hay libertad, nunca puede haber esclavitud. En Cristo siempre hay desenvolvimiento y nunca encapsulamiento.

 

34. Nunca habrá un mejor lugar para guarecernos ante un aparente ataque de la naturaleza que sea que no sea la morada de Cristo en cada uno de nosotros.

 

35. Cristo es poder y su palabra es poderosa. Ninguna palabra en el lenguaje humano tiene más poder que la palabra ‘Cristo’ o ‘Jesucristo”.

 

36. Puedes afirmar una y otra vez: “En el nombre y por el poder de Cristo me libero del rencor, y solo hay amor y perdón en mi corazón.” (2 veces)

 

37. Usa el poder de tu imaginación para visualizarte con un corazón lleno de amor, y visualízate viendo las cosas correctamente, desde la perspectiva de Dios.

 

38. Debes comprender que la venganza y el rencor son estados de oscuridad en ti pero “si tu ojo es bueno todo tu cuerpo estará lleno de luz.” (Mateo 6:22)

 

39. De modo que te digo, — Libérate del rencor. Y esta gran realización solo traerá una gran bendición y paz en tu corazón.

 

40. Meditemos….

 

41. Dios te bendice porque sabiendo estas cosas las haces. Amén

 

 

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