Servicio de Comunión Espiritual

March 29, 2018

Luego de haber hecho Jesús su entrada triunfal en Jerusalén, “El primer día de la fiesta de los Panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la Pascua, sus discípulos le preguntaron: —¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la Pascua? Y envió a dos de sus discípulos diciéndoles: —Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y donde entre decid al señor de la casa: “El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?” Entonces él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto. Haced allí los preparativos para nosotros. Fueron sus discípulos, entraron en la ciudad, hallaron lo que les había dicho y prepararon la Pascua. Cuando llegó la noche vino él con los doce. (Marcos 14:12-17) Y cuando se sentó a la mesa, y con él los apóstoles; les dijo: — ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta Pascua antes que padezca!, porque os digo que no la comeré más hasta que se cumpla en el reino de Dios. (Lucas 22:14-16)

 

Mientras comían, Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió y les dio, diciendo: —Tomad, esto es mi cuerpo,  (Marcos 14:22) que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera después de haber cenado, tomó la copa, y, habiendo dado gracias, les dio diciendo: —bebed de ella todos. Porque esto es mi sangre del nuevo pacto que por muchos es derramada para perdón de los pecados. (Mateo 26:27) De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios. (Marcos 14:25)

 

Para entender la Escritura y buscar su significado en nuestra consciencia debemos entender qué significa la comunión. La palabra comunión se compone de dos palabras: común, y unión. La palabra común se refiere a lo que no es privativo de nadie y que se extiende a todos. En este caso la comunión es la invitación que se nos hace a todos para que nos unamos conscientemente con el Cristo por medio de la apropiación de dos elementos importantes: La substancia y la vida de Cristo.

 

Charles Fillmore dice: El beneficio de tomar la comunión espiritual es el establecimiento de nuestra aceptación de Cristo cuya venida celebramos en nuestra mente y corazón. El pan usado en las iglesias simboliza substancia que consideramos el cuerpo del Señor, un cuerpo de ideas espirituales; y el vino que se usa simboliza su sangre, que consideramos vida o circulación de ideas divinas en nuestra consciencia que purificarán nuestra mente y corazón, y renovará nuestra fortaleza, librándonos de toda corrupción, pecado y mal, y haciendo surgir en nosotros la abundante, ilimitada vida de Dios. Por [medio de] la apropiación y asimilación de la substancia y la vida en nuestra consciencia, fundimos nuestra mente con la Mente del Padre y [se produce] una armonización de cada fibra de nuestro cuerpo con el cuerpo de Cristo, que es luz y vida. Del mismo modo que nuestro corazón [que es nuestra mente subconsciente] se limpia de falsos pensamientos y creencias, y nos alimentamos de ideas vivientes, nuestros cuerpos toman la vida y la luz de nuestra divinidad y finalmente se volverán luz viviente.  

 

Ministro: Querido Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, en quien se abren nuestras mentes y corazones, y todos nuestros deseos son conocidos, y en cuya sabiduría todos los secretos son revelados, re-crea y purifica nuestros corazones; limpia y renueva nuestras mentes por medio de la inspiración de Tu Santo Espíritu, para que Te amemos perfectamente y magnifiquemos Tu santo nombre. A Ti sean todas nuestra alabanzas y gracias por medio de Jesucristo, amén.

 

Ministro: Escuchen lo que nuestro Señor Jesucristo dice: “El Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” (Marcos 12:29-30)  “Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los profetas. (Mateo22:38-40)    

 

Juntos: Hay una sola presencia y un solo poder, Dios, el bien omnipotente. Amamos a Dios, nuestro Señor con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, y con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas. Amamos a nuestro Dios en nuestro prójimo como en nosotros mismos.

 

Ministro: Tú, querido amigo, que te arrepientes verdaderamente de tus pecados, que amas y tienes caridad y bondad por tu prójimo e intentas vivir una nueva vida, siguiendo los mandamientos de Dios caminando de ahora en adelante en Sus santos caminos, acércate a Él de corazón y toma este santo sacramento para tu consuelo.    

 

Juntos: Oh Cristo, mi Señor, limpia nuestros pensamientos para que sean uno con Tu verdad y pureza. Ayúdanos a hacer de nuestro cuerpo, un templo en donde Tu Presencia moradora habite perfectamente, para que este cuerpo que es mortal se vista de inmortalidad, y así la pura substancia de Tu ser se manifieste en nosotros.

 

Ministro: Querido Dios todopoderoso, sabemos que tu actividad en cada uno de nosotros es amor, por eso, abrimos nuestras mentes y corazones y clamamos Tu presencia en nosotros como amor, para que seamos como Tú, y para esto debemos perdonar.

 

Juntos: Dios todopoderoso, en este momento perdonamos a todos aquellos que puedan habernos ofendido, perdonamos a todas las personas en todas las cosas y condiciones.

 

Ministro: Si hemos ofendido a otros, pedimos su perdón y el perdón de Dios, aunque sabemos que Dios no guarda ofensa porque Dios es amor. Esto lo hacemos para nuestro propio bienestar espiritual.

 

Juntos: Dios todopoderoso, reclamamos y aceptamos tu perdón aunque sabemos que nada tienes que perdonarnos porque no hay rencor en Ti, porque Tu santa naturaleza es amar incondicionalmente. Esto lo hacemos por nuestro propio bienestar espiritual.

 

Ministro: “Mientras comían, tomó Jesús el pan, lo bendijo, lo partió y dio a sus discípulos, diciendo: —Tomad, comed; esto es mi cuerpo.” (Mateo 26:26) “Haced esto en memoria de mí.” (Lucas 22:19) Dios todopoderoso, sabemos que el pan que Jesús le ofreció a Sus discípulos simboliza sustancia espiritual, la esencia invisible de Tu Mente de donde proceden todas las cosas. Esto comemos, esto nos apropiamos y compartiéndolo nos volvemos uno con Tu radiante y viviente substancia.

 

Juntos: Somos uno con la radiante y viviente sustancia de Dios. Somos sanados en alma y cuerpo.

 

Ministro: Repitamos esta declaración una vez más, llevándola después a las profundidades de nuestro interior en el silencio, para así apropiarnos de la viviente substancia de Dios. Juntos.

 

 Juntos: Somos uno con la radiante y viviente sustancia de Dios. Somos sanados en alma y cuerpo.

 

Ministro: “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: —Bebed de ella todos, porque esto es mi sangre del nuevo pacto que por muchos es derramada” (Mateo 26:27,28). “Haced esto en memoria de mí.” (Lucas 22:19)

 

Querido Dios todopoderoso, sabemos que el vino que Jesús ofreció a Sus discípulos como Su sangre simboliza vida, Tu mismo Espíritu. Sabemos que a medida que bebemos y nos apropiamos de la idea de vida del Espíritu somos avivados y renovados.

 

Juntos: Estamos llenos de la aceleradora vida del Espíritu. Somos renovados en alma y cuerpo.

 

Ministro: Repitamos esta declaración una vez más, llevándola después a las  substancia de Dios. profundidades de nuestro interior en el silencio, para así apropiarnos de la viviente substancia de Dios.

 

Juntos: Estamos llenos de la aceleradora vida del Espíritu. Somos renovados en alma y cuerpo.

 

Ministro: En oración meditación y en silencio nos hemos apropiado de la substancia y vida del Espíritu. Hemos sentido la inspiración del Cristo morador levantando nuestros pensamientos a un plano de mayor comprensión espiritual. En este momento, seguimos adelante, para consagrar nuestros pensamientos y actividades al servicio de Cristo.

 

Juntos: “Yo para esto yo he nacido; y para esto he venido al mundo; para dar testimonio de la verdad.” (Juan 18:37) 

 

Ministro: Nos consagramos a medida que reconocemos nuestro propósito de dar testimonio solo de la Verdad, hablar la Verdad, escuchar la Verdad, ver la Verdad en la medida de nuestras posibilidades. Haciendo esto, expresamos la presencia sanadora del Cristo morador.

 

Juntos: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” (Gálatas 2:20)

 

Ministro: El mismo Cristo que vive en Jesús mora en cada uno de nosotros. La substancia y la vida de Cristo que nos hemos apropiado se mueve en nosotros ahora, para hacer la voluntad de nuestro Padre celestial y para ser lo que Él desea que seamos.

 

Juntos: “¡Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Jehová, roca mía y redentor mío.” (Salmos 19:14)

 

Ministro: Y en esa consciencia nos levantamos a hacer el trabajo de Cristo. Amén!

 

 

 

 

 

 

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