Cómo desarrollar confianza en ti

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

 

1. Tal y como expresé en mi mensaje a ustedes para este mes de junio, el diccionario define la palabra confianza como: esperanza firme que se tiene de alguien o algo, seguridad en uno mismo. (DRAE)

 

2. Vemos que las palabras confianza y esperanza están íntimamente ligadas y aunque hayas oído decir a alguien “yo no confío en nadie” puedes estar seguro que esa persona y toda persona espera en su corazón algún bien que anhela y esta esperanza la hace confiar en la manifestación de ese bien en su vida.

 

3. De modo que como bien decía mi padre: —“de la esperanza vive el cautivo.”

 

4. En nuestro movimiento ustedes saben que nosotros hacemos una separación entre Jesús y Cristo. Decimos que Jesús es el hombre que nació en Belén, el Nazareno y que Cristo es la plenitud de la Divinidad que vive corporalmente en nosotros.

 

5. De una manera muy sutil dejamos a Jesús en lo humano y alabamos a Cristo en lo divino. Decimos que cuando Jesús culminó Su misión en la tierra y resucito se convirtió en Jesucristo, la expresión del hombre perfecto ideado en la Mente de Dios.

 

6. Pero se nos olvida fácilmente que Jesús dijo: “El Padre y yo somos uno.” Y puedes argumentar que eso lo dijo Cristo por boca del Nazareno. Pero no podemos negar que lo dijo Jesús. Igualmente ocurre con cada uno de nosotros. Lo que tú dices de tu boca sale para bien o para mal. Y eso es tuyo. Y por esta razón te haces responsable de lo que dices; pues lo que has dicho; dicho está, y salió de ti porque salió de tu boca.

 

7. Y esto te hace responsable por lo que has dicho. Pues escrito está: “Por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.”

 

8. Y Jesús asumió la responsabilidad de todo lo que dijo y estuvo dispuesto a afrontar las consecuencias de Sus palabras.

 

9. Esto hizo de Jesús y Cristo una unidad espiritual inseparable en donde no se sabía dónde terminaba uno y empezaba el otro; siendo Jesús y Cristo uno, y si Cristo está en nuestros corazones, entonces Jesús está en nuestros

corazones. Por eso digo siempre que Jesús está a la distancia de un pensamiento de aceptación, Su Presencia está en dondequiera que estemos.

 

10. Ahora bien y esto se lo digo a los estudiantes de la Verdad bajo este movimiento: la personalidad de Jesús no ha dejado de ser porque haya trascendido. Su personalidad no desaparece para que surja su individualidad. No; la personalidad y la individualidad coexisten juntamente una con la otra complementándose en toda justa acción.

 

11. A la pregunta de Jesús: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Pedro le contestó: —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Esto es una declaración categórica de que Jesús es el Cristo. A lo que Jesús respondió: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 16:17)

 

12. Aquellos que claman por la presencia de Jesús son escuchados igual que aquellos que claman por la presencia de Dios. Aquellos que alaban y glorifican a Jesús no son menos que los que alaban y glorifican a Dios. Pues Jesús es Cristo y Cristo es la Presencia de Dios en el hombre. Pues si en la Trinidad el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno, alabar y glorificar a Jesús es igual que alabar y glorificar a Dios.

 

13. Jesús es el Cristo, y el Cristo es uno con Dios. Espiritualmente hablando la palabra “uno” significa “igual a”. Por eso digo que Jesús se hizo igual a Dios. Jesús y Dios son uno.

 

14. Pablo inspirado dijo: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús; quien existiendo en la forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a la cual aferrarse.” (Filipense 2: 5,6) Esto es, que estando Jesús junto al Padre se separó para hacer Su obra salvadora para luego unirse nuevamente a Él.

 

15. Entendido esto, el llamado es a confiar en Dios o de igual manera, en Jesús, el Cristo, el Cristo morador. Pues el desarrollo de nuestra confianza en nosotros mismos tiene que tener una base, un firme fundamento espiritual para que sea duradera.

 

16. No podemos darnos el lujo de vivir con una Biblia en la mano, o un rosario o un retrato de algún santo, dando pasos a ciegas, inseguros y dudosos, llenos de miedo, rezando superficialmente o recitando las oraciones como el papagayo, o idolatrando a algún santo de esos que ustedes conocen que ha sido beatificado y canonizado.

 

17. Una manera práctica de desarrollar nuestra confianza en Dios es desarrollando nuestra confianza en Jesús, nuestro Ayudador. A muchos se les hace más fácil establecer una relación con Jesús que con Dios. Especialmente los jóvenes que pueden encontrar en Jesús la persona a quien adorar. Todavía muchos ven a Dios como un Ser distante sin embargo ven a Jesús más cerca de ellos. Pues Jesús vivió lo que nosotros vivimos como humanos.

 

18. Pero el primer paso es aclarar tus pensamientos. Si no estás claro en tus pensamientos habrá duda y si hay duda hay desconfianza. Piénsalo bien.

 

19. En nuestro ministerio de oración recibimos muchas peticiones por luz, o guía. Hay muchísimas personas por ahí viviendo a oscuras, inseguras, vacilantes, pensando hoy de una manera y mañana todo lo contrario. A estas personas yo le digo que con resolución le pidan a Jesús o a Dios, pues es lo mismo, que le aclare el pensamiento.

 

20. Puedes decir: “Jesús aclara mi mente, ilumina mi camino.” Y recibirás ayuda desde tu interior. Lo que no puedes hacer es socavar esa ayuda y poner duda sobre esa instrucción y esa guía que tú bien sabes que ha venido como respuesta a tu petición.

 

21. Con resolución debes tomar la decisión y seguir adelante y no mirar hacia atrás porque si miras te convertirás en una estatua de sal. Acostúmbrate a ser firme en sus decisiones.

 

22. Imagínate que hubiese ocurrido si cuando Jesús fue arrestado Él hubiese dicho: —“ todo eso que yo dije lo escuché de uno que se llama el Cristo, pero yo no tengo nada que ver con eso.” Entonces ahí te digo yo que lo hubiesen matado igual pero por una razón muy distinta, por embustero.

 

23. Entonces, aclara tus pensamientos y toma la decisión. Toma esa decisión que has estado postergando tanto tiempo.

 

24. De modo que el segundo paso es enfocarte en tus objetivos. Si tienes un objetivo en mente, evita todo tipo de distracción y concéntrate en lo que tienes por delante. ¿Acaso no fue esto lo que hizo Jesús?

 

25. Cuando te enfocas en tus objetivos le das toda tu energía al logro de los mismos. Jesús hizo esto pero fue un paso más allá, entregó Su vida para cumplir Su misión. Y todos estamos llamados a hacer las obras del Espíritu.

 

26. Y esto me lleva al tercer paso. Tienes que estar claro en tu misión, y es, para qué has venido aquí.

 

27. Tu misión no es cocinarle a tu marido (para aquellas que cocinan) y alimentar a tus muchachos. No; esas son tareas cotidianas y deberes en nuestra parte humana. Pero tu misión tiene que ver con eso que tú vas a expresar desde tu naturaleza espiritual de una manera única y especial pero también de una manera personal. Es tu aportación en el crecimiento, desarrollo y servicio a los demás, Tu misión es aquello a lo que debes consagrarte. Y como dice Pedro: “Cado uno según el don que ha recibido, minístrelo a otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.” (1 Pedro 4:10)

 

28. Y el cuarto paso para desarrollar tu auto confianza es establecer una relación con Dios que funcione. Y no solamente que funcione para ti, sino que también funcione para todos los que te rodean. Y para una relación hay que aprender a escuchar.

 

29. Así lo hizo Jesús. Jesús estableció una relación con Dios que funcionó para Él y para la humanidad. Jesús venció el miedo, tuvo el coraje de afrontar todo tipo de desafío y nos dijo: “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)Esto no lo puede decir nadie que no tenga confianza en sí mismo.

 

30. Y también nos dijo: “La paz os dejo la paz os doy…No se turbe tu corazón ni tengas miedo.” (Juan 14:27) ¿Qué nos está diciendo Jesús? Nos está diciendo que en Él podemos encontrar paz. Y añade que no tengamos miedo, ni dudemos, ni estemos inseguros; porque la duda y la inseguridad vienen como resultado del miedo.

 

31. ¡Señores; este es un llamado a toda la humanidad, porque lamentablemente todos los que estamos aquí reunidos hemos sentido miedo en algún momento!

 

32. Jesús nos está diciendo: “acuérdate de mis palabras, mira todo lo que he hecho, y recuerda que tú también puedes hacerlo si quieres y me sigues. “Y estas cosas te las digo para que en Mí tengas paz y aunque en el mundo tengas desafíos y aflicciones, confía, Yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33 parafraseado) Esto es un llamado universal.

 

33. Yo te pido a ti que me estás escuchando que en este momento entregues tus miedos y tomes la decisión de confiar en ti mismo y en todo lo que hay en ti. Que tomes pasos en fe y confíes en Jesucristo, y sigas Sus pasos.

 

34. Háblale a esa parte adolorida de tu cuerpo con resolución y dile al dolor —“fuera de mí, yo soy sano, puro y perfecto.”

 

35. Háblale a tu adversidad financiera a esa estrechez alargando cada centavo que te ganas diciéndole a Dios con resolución, —“te pondré primero en mis finanzas y el diezmo te daré.” Así hizo Jacob y se convirtió en uno de los primeros millonarios de la Biblia.

 

36. Y el quinto paso es, reprende tus pensamientos no permitas que miren por la puerta de los sentidos y disciplínalos para que reconozcan solo la Verdad. Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre si no es por mí.” (Juan 14:6) Más claro no canta un gallo.

 

37. Meditemos…

 

38. Dios te bendice porque sabiendo estas cosas las haces.

 

39. ¡Amén!

 

 

 

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