El Privilegio de Dar

“Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.”(Juan 18:37)

 

1. Con estas palabras Jesús expone la razón de Su existencia en este mundo que en este caso es dar testimonio de la Verdad.

 

2. Pero no se queda ahí, Él también dijo claramente: “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos.” (Marcos 10:45)

3. Hay una Verdad fundamental en todo esto y es que todos hemos venido con una misión y propósito a este planeta que tiene que ver con algo que nosotros tenemos que dar al mundo.

 

4. Pero también hay también otra realidad fundamental y es que en el mundo existen dos tipos de personas: los dadores y los receptores.

 

5. Entre los receptores se encuentran los acaparadores, los explotadores, los acumuladores, los ladrones, y otros. También tenemos a aquellos que no dan porque piensan que no tienen suficiente para dar y no se atreven a dar porque piensan que si dan se van a quedar sin nada. Esto es ignorancia de la ley de dar. Nuevamente ignorancia acerca de la ley de equilibrio universal.

 

6. Entre los dadores también encontramos distintas modalidades.

 

7. Por ejemplo, los materialistas piensan en dar algo material, como dar un regalo. Los que son de naturaleza egoísta generalmente dan para satisfacer su ego personal. Desconocen la enseñanza: “que no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha.” (Mateo 6:3) O sea que cuando des una ofrenda no se lo cuentes ni siquiera a tu amigo íntimo. Otros antes de dar se preguntan: “¿Y, qué hay para mí?”

 

8. Hay quienes están dispuesto a dar de todo excepto dinero. Otros dan por cumplido, o por cortesía porque es lo correcto.

 

9. Los que son más sentimentales, piensan en dar una sonrisa, ternura, amor. Algunos dan algo de lo que tienen y otros dan todo lo que tienen.

 

10. Hay quienes son muy desprendidos y dan indiscriminadamente, sin mirar a quién y terminan “echando sus perlas delante de los cerdos” (Mateo 7:6) pero cuando se les ofrece algún bien lo rechazan sin razón alguna. A estos les falta comprensión espiritual de la Verdad y conocimiento de la naturaleza de la ley de dar.

 

11. Algunas personas que conocen la ley de dar nunca logran alcanzar y demostrar la actitud mental correcta para prosperar. Sencillamente tiene un bloqueo mental de tal magnitud que se les hace prácticamente imposible comenzar a dar de lo que les hace falta y necesitan recibir.

 

12. A tales personas les exhorto a que comiencen a orar para que su fe en Dios se fortalezca y puedan comenzar a dar en esa área de su vida que tanta atención necesita porque se encuentra en un estado de carencia. Ora con fe y actúa con fe para que puedas levantarte y liberarte de esa esclavitud y entrar a ser parte del fluir abundante que nunca cesa.

 

13. Sin embargo, hay quienes dan con amor y generosidad.

 

14. En Verdad hay muchas razones para dar y cada razón trae consigo su propia motivación. Hay motivaciones generadas por el ego y otras por un genuino deseo de ayudar a otros y servirles de manera incondicional. Jesús fue uno de estos, uno que sirvió sin medida ni ataduras de ninguna clase.

 

15. “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos.”

 

16. Servir de esta manera es un verdadero privilegio porque servimos desde nuestro centro y esto nos sitúa en una corriente donde recibimos todo tipo de bien sin pedirlo, sencillamente corren hacia nosotros bendiciéndonos y prosperándonos de maneras misteriosas. Y llegan de manera natural a nuestras vidas, convirtiéndose en parte de los eventos de nuestra vida cotidiana.

 

17. Yo, personalmente les puedo decir que sigo buscando día a día ser un dador amoroso y generoso. Esto requiere un trabajo de transformación interna, no es algo que logramos conseguir de la noche a la mañana.

 

18. Hace muchos años yo era de esos receptores egoístas. Me gustaba recibir más que dar. Yo quería tener mucho dinero, acumular todo lo que pudiera y hacerme rico. Esta manera de pensar me llevó a vivir de una manera corta, escasa, moderada, midiendo siempre el uso y concesión de las cosas, y con cierto grado de tacañería.

 

19. Y aun siendo así, enfrenté retos financieros por causa de malas decisiones de negocios lo que me llevó a tener que lidiar con un déficit mensual significativo.

 

20. Financieramente hablando, todo iba de mal en peor hasta que encontré un libro de la Ministra Catherine Ponder titulado las Leyes Dinámicas de la Prosperidad. De ese libro aprendí que para lograr prosperar tanto materialmente como espiritualmente tenía que dar, y lo tenía que hacer de una manera sistemática. Ahí fue decidí comenzar a dar el diezmo a mi iglesia. Dar de esta manera fue mi decisión personal.

 

21. Y esto lo hice por pura fe; porque yo no entendía cómo yo dando el 10% y quedándome con el 90% de mis ingresos iba a estar financieramente mejor que con el 100% de mis ingresos. La lógica de la razón pura rechazaba esta idea.

 

22. ‘Esto no tiene sentido alguno,’ pensé. Porque esto es como decir que el 90% es mejor que el 100%. Aun así seguí diezmando a mi iglesia solo sostenido por la fe y paulatinamente cuando comenzaron a cambiar y a mejorar mis finanzas personales entendí por qué el 90% de mis ingresos era mejor que el 100% de mis ingresos.

 

23. Y la razón es bien sencilla; tu dinero rinde muchísimo más cuando haces a Dios responsable de tu 90% que cuando tú te haces responsable de tu 100%; porque cuando das a Dios primero lo haces responsable de tus finanzas y no hay un mejor consejero financiero que Dios en todo el universo. Dios nunca falla y Dios es fiel. El 90% de tus ingresos en las manos y bajo la dirección de Dios irá muchísimo más lejos que el 100% de tus ingresos en tus propias manos.

 

24. Con el 90% de mis ingresos salí del déficit y entré en un superávit. Pero esto no se queda ahí. El Espíritu Santo ha continuado obrando en mi consciencia por años para hacerme cada vez más un dador generoso. Y esto es todo un proceso de desenvolvimiento y desarrollo espiritual para uno que viene así como yo de una conciencia de recibir a una consciencia de dar con amor y generosidad.

 

25. Porque bien es cierto que dar por dar, cualquiera da. Pero dar con amor y generosidad ya eso es arena de otro costal. Y Jesús dijo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno de su vida por sus amigos.” (Juan 15:13 parafraseado)

 

26. Miren queridos amigos, el que da de esta manera ha roto el generosímetro. Se puede dar con egoísmo y se puede dar con amor y generosidad. Pero hay una diferencia abismal e inmensa entre los dos. Pero ‘dar su vida por sus amigos” eso no tiene comparación.

27. A medida que sigo en este camino puedo dar testimonio de los frutos que esto ha dejado en mi vida personal.

 

28. Jesús nos demostró cómo dar con amor y generosidad: sanando a enfermos, alimentando a multitudes y ofreciéndonos el pan de la enseñanza espiritual y finalmente ofreciendo Su vida por el rescate de todos nosotros.

 

29. Dar alegremente y sin medida es un verdadero privilegio. Pablo les habló a los Corintios acerca de la generosidad diciéndoles: “el que siembra generosamente, generosamente también segará.” (2 Corintios 9:6)

 

30. El amor y la sabiduría son elementos fundamentales en toda buena dación. Y la buena dación es el elemento fundamental para disfrutar de una prosperidad permanente.

31. Cuando damos con la actitud mental correcta creamos prosperidad. Pero dar con miedo a la escasez nos lleva a la pobreza. (LPR p.189)

 

32. De manera que si vas a dar con miedo, es mejor que no des. Y si no das atente a las consecuencias porque de alguna manera vas a terminar dando tal vez a cosas o experiencias indeseables en lugar de a cosas y experiencias deseables.

 

33. Ante la oportunidad de dar, da como proponga tu corazón, no mires lo que te falta, sino mira lo que tienes.

 

34. Nuestra comunidad espiritual está centrada en el mismo principio espiritual de dar conforme a la misión y propósito de su existencia. Existimos para dar. Somos un Centro dedicado a dar amor, a dar educación espiritual, a dar apoyo en oración, a proveerte los medios y herramientas para comenzar la transformación y la renovación de tu conciencia y de tu vida. La intención está clara; es dar.

 

35. Y cada uno de ustedes decide el tamaño de la vasija que va a traer para recibir del alimento espiritual que aquí se da. Algunos de ustedes solo participan del servicio devocional, otros aprovechan y vienen más temprano y asisten a la clase de Biblia que aquí se da.

 

36. Otros solo van solamente a las clases que se ofrecen durante la semana, de manera que cada cual escoge lo que desea recibir. Pero si estás en la conciencia de recibir, te invito a que vayas cambiando tu manera de pensar y comiences a devolver bien por bien recibido. Pero no te quedes ahí, da un paso al frente y comienza a ser proactivo sirviendo a otros de la mejor manera posible. En el mundo comercial esto se llama ‘servicio al cliente.’ Trata siempre de dar el mejor servicio a tu prójimo.

 

37. Y cuando tu mentalidad cambie y se ponga en la corriente de servir y dar serás parte del manantial espiritual que fluye continuamente bendiciendo a todos los que encuentras a tu paso con tu dación desinteresada. Esto querido amigo es un privilegio que pocos tienen y disfrutan a plenitud. Y nunca sabrás las bendiciones que esto arrastra hasta que te sumerjas de cuerpo entero en las profundidades de las aguas de la dación desinteresada.

 

38. Si realmente amas estas enseñanzas y sientes que están cambiando y mejorando tu vida lo menos que puedes hacer es apoyar esta tu comunidad espiritual dando el diezmo de las primicias de todos tus frutos. Y cuando hagas esto harás a Dios responsable de tu vida y Dios te levantará así como se levantó el ave fénix de sus propias cenizas.

 

39. En el mundo cuando recibimos un bien pagamos el precio de éste, ¿no es así? Pues también es así en el plano espiritual. Como es abajo es arriba. Y esta es la manera de establecer equilibrio en nuestras vidas.

 

40. Da con amor y con sabiduría, pero no des con miedo porque el miedo te llevará a la pobreza. Y permanecerás en la pobreza y en la carencia hasta que decidas nuevamente dar un paso en fe y sumergirte de cuerpo entero en la corriente y en el fluir de la dación desinteresada. Nuevamente, busca dar de aquello que necesitas recibir. No hay alternativa.

 

41. El momento de dar ha llegado a tu vida, tuya es la decisión y tuyo es el privilegio de dar.

 

42. Meditemos…

 

43. Dios te bendice porque sabiendo estas cosas las haces.

 

44. Amén.

 

 

 

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