Cómo combatir enfermedades incurables

August 27, 2018

“Al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento…escupió en la tierra, hizo lodo con la saliva y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: —Ve a lavarte…Entonces fue se lavó y regreso viendo.”(Juan 9: 1,6,7)

 

1. Cuando comencé a preparar este mensaje consulté en internet las enfermedades incurables más comunes y me sorprendí, porque éstas varían según la fuente de información que usas.

 

2. Pero todos conocemos algunas enfermedades incurables tales como: el Cáncer, VIH/SIDA, Diabetes, Parkinson, Alzheimer, Ébola y otras.

 

3. Y aunque cada día van surgiendo remedios o vacunas para detener la propagación de estas enfermedades, también existen testimonios de personas que se han curado totalmente de algunas de estas enfermedades llamadas “incurables.”

 

4. Pensamos que estas enfermedades son recientes, pero por ejemplo, el caso más antiguo registrado de cáncer es el de “un hombre joven, que vivía en Egipto hace 3.200 años,” de acuerdo a una noticia de la BBC.

 

5. Sabemos que las sanidades que Jesús realizó dan evidencia contundente de Su poder sanador y fueron una parte importante de Su activo ministerio.

 

6. Pero nunca vimos a Jesús esforzarse para sanar a alguien. Aunque, sí Lo vimos admirado por la fe de los que acudieron a Él en busca de sanación.

 

7. Cuando Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento le preguntaron Sus discípulos: “—Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres para que haya nacido ciego? (Juan 9:2) Fíjense queridos amigos que con esta pregunta se da por sentado que desde los tiempos de Jesús se asociaba la enfermedad con el pecado y ciertamente Jesús confirmo esta asociación.

 

8. Lo que esto significa para ti y para mí en el presente es que toda condición de enfermedad que manifestamos es producida por nuestros propios pensamientos sentimientos y acciones erróneas o pecaminosas.

 

9. Pero por alguna razón producto de la consciencia de la raza todavía mucha gente no hacen conexión correcta entre el pensamiento y la enfermedad; y tratan la enfermedad como si fuese un problema o asunto separado y exclusivo del cuerpo.

 

10. Tú los ves sometiéndose a tratamientos médicos, muchas veces dolorosos y costosos, pero sin ningún tratamiento mental para sanar la condición.

 

11. Podrías refutar esto diciendo: —“Pero, cuando se desarrolla una epidemia todo el mundo se enferma, hay enfermedades que son contagiosas, la ciencia confirma esto.”

 

12. Pero a Jesús “se le acercó un leproso y se postró ante él, diciendo: —Señor si quieres puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: —Quiero, sé limpio.” (Mateo 8:2) Y no se contagió.

 

13. Pero a ninguno de nosotros se le ocurriría tocar un leproso, ¿verdad? Y, ¿por qué? Porque pensamos que nos vamos a contagiar. ¿No es así? A cuántos enfermos Jesús tocó y en ningún momento se contagió.

 

14. Lo cierto es que en espíritu y en Verdad ninguna condición es contagiosa. Lo que es contagioso son los pensamientos que sostenemos acerca de tal o cual condición.

 

15. En el tiempo de Jesús la persona enferma de lepra “era considerada impura y, por tanto, sanarla significaba también limpiarla” de toda impureza.

 

16. Y las impurezas surgen en el corazón dentro de cada uno de nosotros y es ahí donde tenemos que acudir para comenzar a limpiar nuestros pensamientos y sentimientos. El hombre enfermo, de su corazón saca su propia enfermedad.

 

17. Tanto la lepra como la ceguera de nacimiento se consideraban enfermedades incurables en el tiempo de Jesús. La vacuna de la lepra se consiguió hace apenas 31 años por un médico venezolano (Jacinto Convit). El flujo de sangre que padeció la mujer durante doce años lo consideraba una condición incurable para ella; hasta que con fe tocó el manto de Jesús.

 

18. En ambos casos hubo un contacto; un contacto de donde emanó una fuente de energía pura sin contaminación que llevó a cabo una sanación al instante. Pero esa fuente pasó por el cedazo de una consciencia limpia, pura, sin limitaciones, ni prejuicios. Fue la consciencia de Jesús.

 

19. De manera que aquí tienes el primer paso para curar condiciones incurables; tienes que limpiar tus pensamientos, sacar todo pensamiento y sentimiento indeseable en ti y para aquellos que estén a tu alrededor. Esto requiere una gran disciplina mental y estricto y pleno cumplimiento con el séptimo mandamiento.

 

20. Toda violación a este mandamiento es la causa de todo tipo de enfermedades, especialmente las enfermedades supuestamente “incurables”.

 

21. Este séptimo mandamiento nos dice: “No cometerás adulterio.” (Éxodo 20:14) Y sobre esto Jesús dijo: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” (Mateo 5:27)Con esta observación que hizo, Jesús entró en el reino de las causas donde se producen todo tipo de condiciones en nuestro cuerpo y en nuestro entorno.

 

22. ¿Dónde está el pecado? En el corazón. ¿Dónde se origina la enfermedad incurable? De todo pensamiento y deseo impuro que nace del corazón. Pues “de la abundancia del corazón habla la boca.”

 

23. Pues “lo que sale de la boca del corazón sale; y esto contamina al hombre.” (Mateo 5:18) Y yo añado: “no solo lo contamina, lo enferma, produciendo condiciones incurables.”

 

24. Volviendo al caso del ciego de nacimiento, los discípulos de Jesús le preguntaron: “—Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: — No es que pecó este, ni sus padres, sino para que la obras de Dios se manifiesten en él.” (Juan 9:2, 3)

 

25. Aquí Jesús aclara que lo importante en este caso no es ligar esta condición al pecado, cosa que se daba por sentado, sino que esta era una oportunidad para mostrarles a todos el gran poder de Dios para sanar y perdonar.

 

26. Hubo en el ciego de nacimiento una pared o una densa oscuridad que le impedía ver la luz. Esa pared u oscuridad tenía que ser removida. Las escrituras dicen que Jesús “escupió en la tierra, hizo lodo con la saliva y untó con el lodo los ojos del ciego.” (Juan 9:6)

 

27. Vemos que Jesús procedió a hacer la demostración de sanación siguiendo ciertos pasos: primero escupió en la tierra. Escupir es arrojar saliva por la boca. Entonces, “hizo lodo con la saliva y unto con el lodo los ojos del ciego." No dice que fue sobre los párpados, dice que “untó con el lodo los ojos del ciego”. Esto es, Él aplicó y extendió superficialmente el lodo sobre la superficie de los ojos del ciego. Este lodo fue producto de la mezcla entre la tierra y la saliva de Jesús. Sabemos que en aquellos tiempos la saliva se usaba algunas veces en las curaciones. (Marcos 7:33 nota t)

 

28. El lodo tiene propiedades abrasivas.

 

29. Hoy la ciencia confirma que la saliva tiene propiedades curativas; una de ellas es que funciona como un antiséptico destruyendo bacterias y la segunda es que es un cicatrizante. Esta fue la medicina por así decirlo. El tratamiento que destruyó el obstáculo físico, permitiendo que la luz que hay en cada uno de nosotros y que también estaba en el ciego fluyera sin ningún tipo de restricción; recobrando el ciego su vista en su totalidad.

 

30. La luz de Cristo puede hacernos ver las cosas como son y no como aparentan ser. Por esto el Cristo en Jesús dijo: “Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo.” (Juan 9:5)

31. Pero podrías argumentar: “eso solo lo puede hacer Jesús.” Pero tú también sabes que muchos se han sanado porque han creído y este ciego no es una excepción porque él también creyó.

 

32. De modo que aquí tienes el segundo paso: tienes que creer que lo puedes hacer. Y esto requiere que cuando comiences a tratar tu supuesta condición “incurable” te disciplines y nunca des un paso atrás después de haber comenzado el proceso o tratamiento sanador.

 

33. Por la fe el hombre ha hecho grandes cosas y en Espíritu y en Verdad no hay condición incurable. Nada es imposible para Dios. Creer es poder.

 

34. Jesús hizo muchas otras sanaciones y en todas, el elemento de fe estuvo presente, y hoy día también ha estado como requisito indispensable para todos aquellos que han logrado sanaciones importantes en sus vidas.

 

35. Ahora bien, pensamos que las enfermedades incurables son del cuerpo. Pero hay enfermedades del alma “supuestamente incurables.” Piensa por ejemplo, cuántas personas han ido a la tumba sin haber sanado sus heridas emocionales. En nuestras relaciones podemos desarrollar condiciones incurables heridas de por ejemplo falta de perdón. Decimos” lo que me ha hecho tal o cual persona es imperdonable.”

 

36. Pregúntate: ¿Cuánto tiempo llevas soportando una relación enferma y todavía no ves la manera que puedas superarla? Para mí, eso en una condición incurable. No sé si para ti lo sea. Y será incurable hasta que limpies tus pensamientos y sentimientos acerca de esa persona o personas.

 

37. Y este es el tercer paso: sana tus relaciones con tu prójimo.

 

38. Pero puedes sanar esa relación porque en espíritu en verdad no hay enfermedad incurable. Puedes sanarla si quieres y crees que puedes sanarla. Pero tienes que estar dispuesto a disciplinarte y dedicarle el tiempo que se requiere; pues todo tiene su tiempo y su hora. Sigue adelante con fe aunque sientas que no puedas más, asegúrate que has hecho tu parte y Dios hará el resto.

 

39. La vida es desarrollo y desenvolvimiento, este es el camino ascendente a una vida en Cristo, y la fe y la buena voluntad tiene que ser parte de ese proceso.

 

40. Y yo digo ahora como dicen nuestros hermanos, los evangélicos: “Gloria a Dios.” “Sí, gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz y buena voluntad [entre] los hombres.” (Lucas 2:14 parafraseado)

 

41. Dios les bendice porque sabiendo estas cosas las hacen.

 

42. Meditemos…

 

43. Amén.

 

 

 

Please reload

Destacados

Caminando por sendas de rectitud

October 8, 2018

1/10
Please reload

Recientes

August 12, 2019

Please reload