Avivando la Luz que hay en Ti

September 9, 2018

“Vosotros sois la luz del mundo;…Así alumbre vuestra luz delante de los hombres.”(Mateo 5:14,16) 

 

La persona común está tan inmersa en sus quehaceres cotidianos que raras veces se detiene a pensar en estas palabras de Jesús y en lo que éstas significan para su vida personal.

 

Las cosas importantes son las actividades que llevamos a cabo habitualmente o las cosas urgentes, los problemas que tienen que resolver inmediatamente.

 

Tal vez haya leído estas palabras del Maestro en las Escrituras o las ha escuchado por boca de algún predicador pero no tienen mayor trascendencia en su persona.

 

En este grupo caen una inmensa cantidad de personas. Y realmente son pocos lo que se detienen a reflexionar el significado de estas palabras en su propia vida. Estoy seguro que aquí hay personas que conocen esta cita bíblica pero nunca han meditado sobre estas palabras y mucho menos reflexionado sobre lo que éstas significan en sus vidas.

 

Por otro lado, hay muchas más personas que piensan que hay una sola luz, la luz de Jesús; ignorando así las palabras de Jesús que afirman que hay luz dentro de cada uno de nosotros.

 

Una vida dedicada hacer las buenas obras de Dios es luz que alumbra entre los hombres. Una madre Teresa que dedicó su vida a labor social y humanitaria fue luz que alumbró al mundo. ¿No es así?

 

Jesús dijo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre celestial que está en los cielos.” (Mateo 5:16)

 

Una vida llena de luz es una vida bondadosa y generosa. Es una vida de dación desinteresada.

 

Ahora bien, si todos tenemos luz interior, ¿cómo podemos avivar la luz que hay en nosotros? Una manera práctica es haciendo trabajo voluntario.

 

Y, ¿por qué trabajo voluntario? Porque cuando te ofreces a hacer un trabajo voluntario es porque lo deseas hacer, y normalmente las cosas que se desean hacer se hacen con amor, alegría y entusiasmo.

 

Por ejemplo, en los Estados Unidos hay muchas personas que llegan a la edad del retiro y deciden hacer trabajo voluntario. Y lo hacen porque desean ser útiles para la sociedad. Y sabemos que todo deseo, es Dios deseando a través de ti y de mí. Ellos desean ayudar a otros.

 

Pero esto trae un valor añadido y es que las personas de edad de retiro han adquirido mucha experiencia de vida y han desarrollado el trato con otras personas. Sus consejos son muy valiosos y ayudan a los más jóvenes a enfrentar situaciones y problemas que la vida les presenta. Ciertamente estas personas están permitiendo que su luz brille a través de su trabajo voluntario.

 

Pero no tienes que llegar a la edad del retiro para hacer trabajo voluntario. Si estás deseoso de hacer buenas obras y dejar que tu luz alumbre, en cualquier lugar podrías servir voluntariamente. Nadie en su sano juicio rechazaría a alguien que gustosamente se ofrece a donar su tiempo. Y a medida que sirves desinteresadamente abres el fluir de la luz que hay en ti.

 

Otra manera de avivar tu luz es interesándote en las cosas espirituales. Pero eso sí; tienes que estar verdaderamente interesado. Estudia libros de desarrollo y enriquecimiento espiritual; libros que te ayuden a reflexionar acerca de la naturaleza de tus pensamientos y emociones, y de tu comportamiento y relaciones contigo mismo y con tu prójimo.  A medida que te interesas y pones más atención en tu alma, la luz que hay en ti se precipita a hacer su labor sanadora y purificadora disolviendo la neblina que producen en tu alma sentimientos negativos, permitiendo así que tu luz irradie a través de ti.

 

Tal vez las personas con las que haces contacto no vean la luz pero percibirán sus efectos. Esto es, percibirán algo diferente en ti, algo que les agrada aunque no sepan exactamente lo que es.  

 

Muchas iglesias llevan a cabo retiros para que la gente se desconecte del ajetreo de la vida cotidiana y tenga tiempo para reflexionar. En muchos de esos retiros se ofrecen seminarios y talleres. Todo esto está muy bien. Pero la verdad es que hay mucha actividad externa.

 

Yo en cambio te recomiendo que hagas un retiro de silencio de tres días por lo menos una vez al año. No lleves libros para leer. Solo lleva una libreta y un lápiz o lapicero. A medida que permaneces en silencio vas estableciendo un dialogo interior contigo mismo. Un diálogo que si lo canalizas por medio de tu Cristo morador será una experiencia sanadora y enriquecedora. Puedes experimentar arrepentimiento y luego liberación. Después tu luz brillará con mayor intensidad, puedes sentir una vibración más alta a través de tu cuerpo.

 

Jesús también se retiraba al monte para orar en el silencio después de Sus actividades ministeriales. Así mismo debemos hacer cada uno de nosotros. El silencio es un factor clave en el desarrollo de nuestras facultades espirituales. Y es ahí en el silencio donde nace todo poder para superarnos.

 

Ayer comentábamos acerca de la idea de que podemos experimentar el cielo aquí mismo en la tierra si tenemos la actitud correcta.

 

Hoy yo te digo que puedes avivar la luz que hay en ti manteniendo una actitud positiva y optimista acerca de la vida. Tu vida es un reflejo de tu consciencia. Tus pensamientos van dondequiera que estás y lo que hablas es un reflejo de tu pensamientos.

 

Por ejemplo, hay personas que ganan mucho dinero, pero no lo valoran. Hablan como si fuesen pobres, y aunque tienen dinero hablan como si no lo tuviesen, tienen una consciencia de pobreza. Crean sus propias limitaciones y dicen que no pueden hacer tal o cual cosa cuando en realidad sí pueden.

 

Así mismo hay muchas personas que tienen una consciencia de oscuridad. Son personas que tú las sientes oscuras, no hablan con claridad, y nunca entiendes exactamente lo que te quieren decir. Y aunque tales personas tienen luz propia, porque todos tenemos nuestra propia luz, actúan como si no la tuviesen. Aman la oscuridad más que la luz; podríamos hasta decir que en ella viven, se mueven y tienen su ser.

 

Y como dije antes, hay muchas personas que desean luz pero ignoran que tienen luz propia y se pasan una vida buscando luz en otras personas especialmente en maestros espirituales.

 

Buscan la luz en otras personas porque no han desarrollado la capacidad de buscar y de reconocer su propia luz.

 

Comentábamos en días pasados en nuestro programa de radio que hay muchas personas que van a la iglesia no necesariamente por las razones correctas.

 

Hay lugares donde verdaderamente se predica la Palabra de Dios de una manera que puede enriquecer espiritualmente al que la escucha atentamente. Pero no todo el que tiene oídos escucha la Palabra de Dios.

 

Muchas personas hacen acto de presencia pero su mente está vagando en otros lugares, muy posiblemente en lugares oscuros. Han estado gran parte de su vida delante de la Luz pero se han condenado a sí mismos porque no le han prestado atención, han estado más ocupados por un plato de potaje que del alimento espiritual que de la Luz proviene, y de esta manera se condenan ellos mismos.

 

Por esta razón escrito está: “Y esta es la condenación: la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz.” (Juan 3:19)

 

Desde un punto de vista humano, todos tenemos que ganarnos la vida. Pablo dijo: … el que no trabaja que no coma.” (2 Tesalonicenses 3:10 parafraseado)

 

Pero por encima de esto, todos tenemos que ganarnos el derecho de dejar que nuestra luz alumbre. Y dejamos que nuestra luz alumbre poniendo de nuestra parte, haciendo buenas obras y sobre todo haciendo la voluntad de Dios.   

 

En el mundo encontramos mucha oscuridad producto del egoísmo. Cuando existe en nuestra consciencia una preocupación excesiva por nuestros propios intereses personales, esto produce una indiferencia por el bienestar de los demás. (LPR p. 78 parafraseado) Esto detiene el fluir de la vida y por consiguiente de la luz en nuestro organismo destruyendo eventualmente las células de nuestro cuerpo.

 

Si estudiamos detenidamente el desarrollo de los discípulos de Jesús tenemos que llegar a la inevitable conclusión que todo lo que hizo Jesús fue avivar la luz interior en cada uno de ellos para que hicieran la obra que tenían por delante.

 

¡Y que obra tan maravillosa hicieron los apóstoles! Entonces, ¿por qué no te das una oportunidad para avivar tu luz interior? Aunque no estés consciente de ello, ya has dado pasos importantes. El mero hecho de estar presente aquí un día como hoy es evidencia de que te interesan e importan las cosas espirituales.

 

El mejor antídoto para el egoísmo en la generosidad y el amor al prójimo. Pero no te quedes escuchando este mensaje, piénsalo y haz algo al respecto. Hazlo para que avives la luz que hay en ti y te conviertas en una influencia positiva en la sociedad.

 

A modo de resumen, puedes avivar la luz que hay en ti: 1) haciendo trabajo voluntario; 2) interésate en el estudio de las cosas espirituales; 3)haz un retiro de silencio por lo menos una vez al año; 4) desarrolla la actitud positiva; 5)cultiva la generosidad y el amor al prójimo.

 

Dios te bendice porque sabiendo estas cosas las haces.

 

Meditemos…

 

Amén.  

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