Caminando por sendas de rectitud

October 8, 2018

“Encomienda a Jehová tu camino, confía en él y el hará.”(Salmo 37:5)

 

1. Una de las aparentes injusticias de la vida es cuando uno ve a gente buena sufriendo todo tipo de desgracias y calamidades pero a la vez ve a personas malas, malhechores prosperando en todas las fases de sus vidas viviendo felices.

 

2. Y uno se pregunta si realmente existe una justicia divina, una justicia a la que muchas veces apelamos pero que nunca hemos visto continuamente en acción.

3. En el mejor de los casos vemos a esta llamada ‘justicia divina’ actuando esporádicamente.

 

4. Y uno se pregunta: — ¿qué valor real tiene ser una persona honesta, íntegra? ¿Qué valor tiene pagar los impuestos si los millonarios no pagan? ¿Qué valor tiene decir la verdad si diciendo una mentira puedo obtener un beneficio? o ¿de qué vale devolverle al cajero el efectivo que me dio demás cuando ni el mismo se dio cuenta de su equivocación?

 

5. Hay personas honestas que envidian a esos malhechores por la abundancia de bienes que poseen y de la “buena vida que se dan.” Todo se les facilita y no pasan trabajo alguno para conseguir lo que desean.

 

6. Sin embargo, aquel que es honesto y hace las cosas siguiendo la ley del hombre y también la Ley Divina no parece estar favorecido por Dios. He escuchado decir que los criminales tienen más derechos ante la justicia que la gente decente.

 

7. Tal vez por esta razón la Iglesia en la Edad Media se ocupó de diseminar la idea de que era una virtud ser pobre y sufrir todo tipo de desgracia, porque como recompensa se nos daría entrada al paraíso para disfrutar de las cosas buenas de la vida que no pudimos disfrutar mientras vivíamos aquí en la tierra.

 

8. Y todavía hay muchísimas personas que se consuelan a sí mismas pensando de esta forma esperando morirse para entrar en el Reino de los Cielos.

 

9. Pero a estas personas les falta entendimiento porque todavía no han entendido que el reino de los cielos se encuentra dentro de cada uno de nosotros y no en un lugar distante como generalmente se cree. Pues escrito está que Jesús dijo: “El reino de Dios no vendrá con advertencia… porque el reino de Dios está dentro de vosotros.” (Lucas 17:21)

 

10. Estas personas no solo ignoran que la Presencia de Dios viven dentro de cada uno de nosotros sino que descartan las palabras de Pablo cuando dijo: “en el vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”.

 

11. Pero el llamado que nos hace Dios es que no nos impacientemos si las cosas no salen como queremos. Tenemos que entender que no siempre lo que nosotros deseamos o pensamos es en realidad lo mejor para nosotros. Muchas veces cometemos errores de juicio y nos equivocamos y lo que pensábamos que era un bien para nosotros resulta ser una desgracia.

 

12. Les voy a dar un ejemplo de mi propia experiencia. Antes de yo venir al país tuve el deseo de tener mi propio negocio. Como tenía dinero en una cuenta de ahorros buscaba una oportunidad de invertirlos. Se me acercó un amigo y me dijo que estaban creando un grupo de inversionistas para invertir en un Car-Wash.

 

13. Decidimos invertir, se consiguió un terreno, se compró la maquinaria, se instaló y comenzó a operar el negocio. Se acordó que para darle un impulso inicial los 4 inversionistas iban a estar presentes los fines de semana para asegurarse que las cosas marcharan bien.

 

14. Se estableció un turno rotativo donde cada inversionista iba a estar en el Car Wash un fin de semana al mes. Cada inversionista se haría cargo de la operación y del negocio. Todo comenzó bien hasta que notamos que cuando nos tocaba asistir, la hermana del inversionista mayoritario estaba presente tomaba la custodia de la caja, el control del cobro y del manejo del dinero. Esto trajo un disgusto entre los inversionistas y poco a poco dejaron de asistir los fines de semana. Yo fui el último que dejó de asistir. Y el negocio siguió su curso normal pero eventualmente fracasó. Y aunque se vendió la maquinaria y otros activos del negocio nunca recuperé el dinero invertido.

 

15. Yo pude haber dicho en aquel momento: —“mira como me pagan, si yo todo lo que hice fue cooperar, inclusive hasta limpiando los carros que iban al Car-Wash los fines de semana.” Y pude haber pensado: “sin embargo hay malhechores por ahí rodeados de personas que confían ciegamente en ellos, así como yo confié en el socio mayor. Personas que no tienen buena voluntad prosperando en sus negocios, felices y dándose buena vida.”

 

16. En aquel momento de mi vida vi aquella experiencia como una gran pérdida de dinero, pero más como la amarga recompensa que obtuve por haber trabajado de buena voluntad para el beneficio de todos los concernidos.

 

17. Y aunque nunca me hice la pregunta, sé que muchos que han pasado por experiencias similares han llegado a la conclusión de que no se puede confiar en nadie. Y con esta idea errónea han vivido amargados por el resto de sus vidas.

 

18. Y pienso que tal vez hasta esas mismas personas pudieron haber pensado que ni tan siquiera en la buena voluntad de Dios podían confiar, ¿quién sabe? Y si dicen: “no confiaré en nadie, solo en Dios” realmente yo me pregunto si lo dice en serio.

 

19. Pero, ¿qué estamos diciendo, que debemos confiar en aquel que nos va a traicionar? Detente un momento, si estás pensando así estas cometiendo un error de juicio porque lo que estamos diciendo es que siempre debemos actuar de buena voluntad sin importar las condiciones o la situación en particular.

 

20. Queridos amigos, el llamado es a caminar por sendas de rectitud, seguir la guía de Dios pase lo que pase, y sentirte en íntima asociación con Dios todo el tiempo.

 

21. El llamado es a que pagues tus impuestos como lo hizo Jesús, el llamado es a que digas siempre la verdad aunque con esto quede al descubierto alguna falla o error de juicio que hallas cometido. Siempre tienes la oportunidad de explicar y disculparte. El llamado es a que si te dan por error más dinero del que te corresponde tengas la valentía de devolver el excedente y actuar con rectitud e integridad.

 

22. Porque nadie mejor que Dios sabe lo que es bueno para ti.

 

23. Jesús sabía que lo iban a traicionar. Jesús sabía que en el momento crítico de su ministerio lo iban a dejar solo. Pero no por esto dejó de amarlos, porque Se mantuvo todo el tiempo siguiendo la guía y la instrucción de Dios. Siguió actuando de buena voluntad siguiendo el camino que Dios había trazado para Él. Y así es que se obtienen los grandes logros.

 

24. No te impacientes si las cosas no salen como tú esperas, ni trates de avanzar más de lo que es prudente. Todo tiene su proceso y a veces los atajos traen nuevos tropiezos.

 

25. “Encomienda a Jehová tu camino y el hará.” “Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos.” (Proverbios 3:5)

 

26. ¡Cuántas veces no hemos leído o escuchado estas palabras! Aun así seguimos cometiendo errores de juicio apoyados en nuestra propia prudencia.

 

27. Para caminar por sendas de rectitud tenemos que ser obedientes a Dios. Voy a enfatizar este punto. La misión que Dios le dio a Jesús fue ser vocero de la Palabra de Dios, sin importar las consecuencias que esto pudiese traer.

28. Jesús obedeció 100 porciento y dio Su vida por el rescate de todos y cada uno de nosotros. Dio Su vida por tener el derecho de poder rescatar a todo el que acudiese a Él por ayuda.

 

29. En ningún sitio en las escrituras aparece Él diciendo: “—Oye Dios, lo que Tú me estás pidiendo yo no lo puedo hacer, y también es una locura que me pidas que dé mi vida en cumplimiento de Tu Voluntad. O es que Tú te has vuelto loco… yo tengo derecho a casarme tener hijos y ser feliz.”

 

30. Ahora les voy a contar otra historia que no tiene comparación con la magnitud de lo que hizo Jesús por la humanidad.

 

31. Hace más de 8 años en mi corazón estaba el deseo de servir a Dios. Mi esposa y yo nos lanzamos a la búsqueda de un lugar donde pudiésemos tener nuestros servicios devocionales.

 

32. Fuimos y caminamos por distintos lugares incluyendo la Zona Colonial. Hubo un local que se alquilaba en el área donde está el Museo del Hombre. El precio era excelente. Lo llevé a oración y la respuesta fue que ese no era el lugar. Continuamos buscando hasta que quedaban cuatro posibles lugares. Y la señal vino para que comenzara aquí en este mismo hotel el ministerio.

 

33. Yo pude también haber dicho: — Oye Dios, lo que Tú me estás pidiendo yo no lo puedo hacer, comenzar un ministerio en un hotel es una locura y además el precio que me están pidiendo es insostenible. Que tal si me voy a mi casa y comienzo mi ministerio allí. Es mas barato y no tendré que pagar alquiler y poquito a poquito con las ofrendas que se recojan algún día saldré de casa y mientras tanto no tendré la carga económica de pagar un hotel tan caro.”

 

34. Pero el llamado es queridos amigos: “Encomienda a Jehová tu camino, confía en él y el hará.”(Salmo 37:5) “Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos.” (Proverbios 3:5)

 

35. Creo que en aquel momento quien me estaba empujando para que siguiera adelante en la negociación fue el mismo Dios. Tenía que negociar un alquiler a largo plazo y nunca me consideré un negociador. Les cuento que yo no sé lo que yo le dije a la encargada pero del precio original que me había pedido se rebajó un 33% en un abrir y cerrar de ojos y de ahí en adelante lo demás es historia conocida.

 

36. ¿Ustedes creen que yo sabía lo que iba a suceder? Ni idea. Cuando tú sientes el llamado de Dios a hacer algo, más vale que lo hagas y confíes en Él. Siempre trabajando de buena voluntad, porque bien lo dice Pablo que “la voluntad de Dios es agradable y perfecta.”

 

37. Queridos amigos, hay que ser valiente y tener fe para caminar por caminos de rectitud, más las recompensas son inconmensurables.

 

38. Dios te bendice porque sabiendo estas cosas las haces.

 

39. Meditemos…

 

40. Amén.

 

 

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