¿Por Qué y Para Qué Damos Gracias?

November 5, 2018

 “A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos.”(Daniel 2:23) 

 

Como bien ustedes saben este mes lo hemos dedicado a la gratitud. Tradicionalmente asociamos este mes con la celebración de la cena de acción de gracias que los peregrinos hicieron para dar gracias a Dios por las bendiciones recibidas y las buenas cosechas que habían tenido.

 

Pero la acción de gracias es algo que se extiende mucho más allá en nuestras vidas particulares.

 

Las palabras gracias y gratitud aparecen en las Escrituras más de 80 veces y son importantes porque expresan un sentimiento que armoniza con la esencia de lo que es Dios. Es un reconocimiento de Su Presencia y de Su divina actividad obrando en favor de nosotros.

 

Un reconocimiento de Su amor y misericordia por cada uno de nosotros y es también un sentimiento de que de alguna manera estamos unidos y conectados a Dios.

 

La palabra agradecer, está relacionada con la palabra agradar y ser; esto es, ser agradecido. Esto significa reconocer el bien recibido. Y cuando reconocemos el bien, entonces reconocemos a Dios, porque Dios es el Bien Absoluto.

 

Entonces aquí tenemos la primera razón del por qué debemos dar gracias; damos gracias para reconocer el Bien que es Dios en nuestras vidas. Y esto es importante porque cuando reconocemos el Bien y Su Omnipresencia enfocamos nuestra mente y nuestra atención en eso que contemplamos.

 

Daniel dio gracias a Dios también, porque recibió de Dios sabiduría y fuerza. De modo que aquí encontramos otra razón por la cual dar gracias a Dios. Damos gracias a Dios no solo por sabiduría y fortaleza sino también por el avivamiento de las otras facultades espirituales subyacentes en cada uno de nosotros.

 

De modo que para aquellos que no las conocen, aparte de estas dos tenemos otras que son las siguientes: la fe, la comprensión espiritual, la voluntad, la imaginación, el poder (de la palabra), el entusiasmo, el amor divino, el orden, la renunciación y la vida generativa.

 

Cada vez que damos gracias por algo abrimos en nuestra consciencia el camino para que eso por lo que hemos dado gracias se manifieste en nuestras vidas. Puedes afirmar: En este momento doy gracias por el avivamiento de (escribe el nombre).

 

Y te podrías preguntar: ¿cuántas veces debo dar gracias? La respuesta es setenta veces siete.

 

Cuando no somos agradecidos, según palabras de Pablo: “apagamos al Espíritu” (1 Tesalonicenses 5:19) pero no porque el Espíritu deje de emitir o ser luz, sino que lo apagamos en el sentido de que lo ignoramos y no lo reconocemos, y por consiguiente Su bien no se activa en nuestra consciencia.

 

Y esta es la tercera razón por la cual dar gracias: damos gracias para mantener la Luz del Espíritu de Dios viva en nuestra consciencia.

 

Cuando damos las gracias, lo importante es el sentimiento con el cual envolvemos nuestras palabras. Y aunque la mayoría de nosotros sabemos esto, te hago la siguiente pregunta para que reflexiones: ¿te has puesto a pensar en lo que puede significar impartir un poco de sincera emotividad cuando das las gracias?

 

La mayoría de las personas hablan desde el intelecto y muy pocas veces hablan desde el corazón; pero la ciencia ha descubierto que hay inteligencia en el corazón así como hay inteligencia en cada una de las células que componen nuestro cuerpo físico.

 

De modo que ya es tiempo de que aprendamos a hablar más desde el corazón y menos desde el intelecto.

 

Cuando damos las gracias intelectualmente o digamos “por cumplido” lo estamos haciendo por obligación sin el sentimiento de gratitud que proviene del corazón, que es lo esencial, y por consiguiente no tiene el mismo efecto. Es como una concha vacía.

 

“A ti oh Dios mío te doy gracias y te alabo porque…” Esta es una excelente manera de comenzar cada nuevo día; es una declaración positiva de acción de gracias. Pero a ti te toca llenar lo que falta de esa oración; a ti te toca encontrar una razón por la cual estar agradecido y dar gracias a Dios. Y solo así comenzarán a fluir ríos y lluvias de bendiciones en tu vida.

 

Si nunca has tenido la dicha de dar gracias a Dios, lo que dudo, una vez encuentres la primera razón y des gracias por ella, vendrán detrás miles de otras razones por las cuales dar gracias a Dios. Pero en ti está decidir si lo haces o no.  

 

Y si cuando las reconoces, comienzas a dar gracias, entonces comienzas a formar en tu carácter una actitud de gratitud; y toda tu vida cambiará.

 

Hay muchas personas que tienen grandes necesidades en sus vidas; pero por alguna razón de su humanidad cargan su necesidad llevándola con ellos a todas partes. Son muy pocos los que se detienen a dar gracias por la provisión que satisface su necesidad. 

 

Pablo dice: “Dad gracias en todo”. Podrías preguntarte: ¿por qué debo dar gracias en medio de la escasez que estoy viviendo? Y la respuesta es que no se trata de dar gracias por la escasez que estás experimentando en ese o este momento, sino da gracias porque detrás de toda condición de escasez está Dios, esa-Toda-Suficiencia- en- todas-las-cosas esperando tu reconocimiento y tu aceptación de esa verdad para que fluya en y a través de ti.

 

Y la reconoces y la aceptas comenzando a dar gracias. Lo que nos trae a la cuarta razón por la cual dar gracias, damos gracias para que esa Toda Suficiencia en todas las cosas se avive y haga Su obra providente en cada uno de nosotros.

 

Esa es la gran bendición que trae la acción de gracias y creo que ese era el espíritu que movió en primera instancia a los peregrinos a dar gracias a Dios aquel día que dio inicio al establecimiento de un día oficial de acción de gracias para los Estados Unidos de América.

 

Por el contrario, también vemos personas llenas de ingratitud por las adversidades que han enfrentado y el sufrimiento que ha experimentado en sus vidas.

 

Por ejemplo, todos los días hay personas que se divorcian por incompatibilidad de caracteres. Aquel amor que en un momento fue lo suficientemente fuerte para unirlos, se fue desvaneciendo. Y nos preguntamos: ¿qué pasó?

 

Ambas partes de alguna manera pasaron por alto la bendición que estaba detrás de ese primer impulso que los unió y más aún, ninguno de los dos se detuvo a dar gracias en medio de la inarmonía y el tormento de la relación por el bien que estaba buscando manifestarse, en la comprensión de que podemos encontrar paz en medio de la tormenta y que detrás de toda tribulación, oposición o adversidad y desasosiego podemos encontrar la paz, la quietud y el descanso que solo Dios puede ofrecer.      

 

Personalmente pienso que cuando damos gracias ponemos en movimiento el amor divino, la misericordia y la gracia d Dios, un tipo de imán espiritual que atrae todo tipo de bien a nuestras vidas. Y esta es la quinta razón por la cual dar gracias.

 

El conocimiento de esta verdad que hoy predico aquí delante de ustedes es fundamental para ti porque si te apropias de este conocimiento tus expectativas de bien contribuirán a la manifestación de ese bien que esperas en tu vida.

 

Así como el inversionista invierte su dinero en acciones y bonos en la bolsa de valores para aumentar su capital, tú y yo debemos invertir en nuestra consciencia con pensamientos de acción de gracias en todo momento para que aumente el fluir del bien de Dios en nuestras vidas.

 

La única gran diferencia entre la primera y la segunda es que la primera está sujeta a las variaciones del mercado y la segunda está sujeta a las variaciones de nuestra conciencia.

 

En la primera tú no tienes el control del mercado pero en la segunda tú tienes el control total de tu consciencia. Tú eres dueño de tus pensamientos y tú tienes el control de tus sentimientos.

 

Puedes mantenerte en paz en medio de la tormenta e ir al encuentro de tu propio bien. No hay necesidad de cambiar a nadie solo es necesario que nosotros vayamos cambiando conforme a la voluntad de Dios para nosotros.

 

¿Por qué y para qué damos gracias? Damos gracias para mantener buenas relaciones. Tenemos que aprender a dar gracias por los favores que recibimos a diario.

 

Si es dinero lo que recibes da gracias por la provisión que ha venido de la Fuente-Dios y bendice también el canal que se utilizó para que esa provisión llegara a ti.

 

Cuando llega la hora de la comida y te sientas en la mesa, da gracias por los alimentos que van a proveer nutrición a tu cuerpo. Pero no lo hagas como un ritual ni para que la gente sepa lo que haces. Esto es ostentar un comportamiento farisaico. En oración silenciosa y calladamente da gracias desde lo profundo de tu corazón con una inmensa actitud de gratitud.

 

Si tienes un compañero o compañera da gracias a Dios por esa persona que tienes a tu lado.

 

Y a ti que hoy has venido por cita divina a escuchar este mensaje mira a la persona que tienes a tu lado y dile, ‘doy gracias a Dios en este momento por tenerte a mi lado.’

 

¿Por qué y para qué damos gracias? Damos gracias para que todo se transforme en bien.

 

Da gracias por los padres terrenales que Dios te facilitó. ¿Para que damos gracias? Para que nuestra actitud hacia los demás cambie. Y esta es la sexta razón por la cual dar gracias.

 

En lo que a mí respecta, en este momento yo le doy gracias a Dios por este compartir de almas, por la oportunidad de servirle a Dios hoy y todos los días venideros.

 

Dios les bendice porque sabiendo estas cosas las hacen.

 

Meditemos…

 

¡Amén!

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