La Llave para Vivir en Armonía

February 25, 2019

“¡Mirad cuán bueno y delicioso es que habiten los hermanos juntos en armonía! ….porque allí envía Jehová bendición y vida eterna.”(Salmo 133: 1,3)

 

Esta es la bienaventuranza del amor fraternal, ‘un cálido elogio a los beneficios de la unidad y el amor fraternal.’

 

Jesús lo hizo un mandamiento: “que os améis unos a otros”, (Juan 13:34) y luego Pablo dice: “amaos los unos a los otros con amor fraternal” (Romanos 12:10), “pues el que permanece en amor permanece en Dios.” (1 Juan 4:16)

 

La divina actividad del amor divino es la llave para vivir en armonía y disfrutar de una común unión pues porque donde hay amor hay armonía, y ahí está la bendición de Dios para cada uno de nosotros.

 

Sin embargo, en el mundo nos encontramos con líderes religiosos predicando a multitudes que el mundo se encuentra en un caos total. Que el mundo está lleno de conflictos y guerras, con hambruna, enfermedades y calamidades en todas partes.  

 

¿Cómo podemos vivir en armonía en un mundo donde los intereses personales dictan el curso de nuestras acciones, donde vemos el maltrato de unos con otros, aun en el seno de la familia, donde el objetivo que se persigue es el control y el deseo de imponer nuestra voluntad personal sobre todo lo demás?

 

¿Cómo podemos vivir en armonía en un mundo donde nos encontramos con todo tipo de limitaciones mientras otros gozan de todo tipo de excesos, un mundo en donde se cometen cantidad de injusticias, y donde hay que luchar por los derechos humanos?

 

Queridos amigos, cuando uno está pasando hambre o por una crisis financiera, o un reto de salud, o cuando uno persigue un propósito en un proyecto de vida, un ideal y las puertas se cierran, lo más probable es que no hay armonía ni hay paz mental, y por consiguiente no hay un libre fluir del amor divino.

 

Ante estas condiciones la reacción natural humana es estresarnos, encerrarnos mentalmente en el problema y aislarnos de los demás. Todo se detiene, nada positivo fluye, solo preocupación, ansiedad, miedo y desesperación. En este estado de ánimo no hay armonía.

 

“Cuando la voluntad se centra en lo externo y pierde de vista el ideal, que es la norma mental de perfección”, la armonía se pierde, (LPR. p.18 parafraseado)

 

Y esta norma mental no son otra cosa que las reglas a las que se deben ajustar nuestras conductas, tareas y actividades, etc. Estas reglas son las leyes universales de justa acción hacia ti, hacia Dios y hacia tu prójimo.

 

Pero tenemos que reclamarla mentalmente y vendrá a ti por derecho de consciencia.  Y de ti depende en donde mantienes el enfoque de tu consciencia.

 

Ahora bien, ¿qué pasos prácticos podemos dar para vivir en armonía?

 

Tenemos que comenzar a vivir de adentro hacia afuera.

 

El primer paso: controla tu lengua. Procura que el sentimiento que tus palabras envuelven no sea rencoroso ni agresivo. Cuida tus palabras porque, “por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.” (Mateo 12:37). Refrena tu lengua de mal, controla tus emociones negativas y se amable.  Cuida el tono de tu voz al hablar y procura ser dulce con tus palabras.

 

Evita estar hablando mal de otras personas o quejándote por tal o cual razón. Solo busca hablar lo que sea bueno y positivo.

 

Cuida tu lengua y no permitas que el chisme cause discordia en ti. Cuando estás en la consciencia del chisme no estás viendo lo mayor y lo mejor sino la falta el error en alguien o algo.

 

Y todos cometemos errores. Entonces, cambia de perspectiva y mira el lado bueno de toda persona y situación.

 

Segundo ante la ansiedad y desesperación busca la armonía y la paz en tu interior.

 

Cuando permites que el amor divino fluya a través de ti tendrás paz, especialmente paz mental, y cuando la mente está en paz el cuerpo se recupera y está más presto y receptivo a actuar según fluyen las ideas divinas.

 

No permitas que tu armonía se pierda centrando tu voluntad en lo externo. Trata por todos los medios de no imponer tu voluntad en nada que esté fuera de ti.

 

No estés ansioso por nada. La enseñanza del Maestro fue clara. El llamado que hizo fue  “busca primeramente el reino de Dios y Su justicia, porque todo lo demás vendrá por añadidura.

 

Comprende de una vez por todas que el Reino de Dios es un estado de armonía y paz en nuestro interior. Es más que palabras es una realidad y una Verdad que puede ser vivida por todo aquel que cree.

 

Ante la ansiedad y desesperación que producen un aparente estado de escasez, busca el reino de Dios y Su justicia, ante la ansiedad y desesperación que producen una enfermedad, busca el Reino de Dios y Su justicia, ante la soledad y la desesperación busca el Reino de Dios y Su justicia, ante la frustración y depresión busca el reino de Dios y Su justicia.

 

Y esto tiene que convertirse en la línea de conducta de todas nuestras acciones y actividades cotidianas.

 

Tercero; Practica diariamente la bendición. Bendice a toda persona con la que haces contacto porque todos estamos receptivos a una bendición y puedo dar testimonio de que el mero acto de bendecir a otra persona presencialmente crea una atmósfera de armonía y paz. Pero asegúrate de que esa bendición esté envuelta en el más profundo sentimiento de amor.

 

Cuarto: Interésate en el bienestar de los demás con sinceridad y honestidad. Ocúpate hasta donde sea posible servir a otros y a hacerle sentir a las personas que los aprecias, y que son importantes para ti.

 

“La armonía es la paz en nuestros relaciones interpersonales. Y la paz es ausencia de miedo.”

 

En el libro de los Hechos de los Apóstoles se habla acerca de la vida de los primeros cristianos y se dice que tenían todas las cosas en común. “La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma.” (Hechos 4:32)

 

Nosotros somos una comunidad vibrante, una comunidad unida, alegre y feliz; y cuando nos deseamos la paz al final de cada servicio fluye el amor de Dios a través de cada uno de nosotros.

 

Cuando hay amor, hay unidad, cuando hay unidad hay armonía y cuando hay armonía hay paz. Mi llamado es a mantenernos unidos en amor, armonía y paz.

 

El quinto paso es dedica un tiempo al sano entretenimiento manteniendo la mente ocupada en cosas constructivas y recreativas.

 

No te quedes en tu casa pensando acerca del problema. Sal da una vuelta busca entretenerte, ve a las tiendas o llama a un amigo e invítalo al cine o a tomar un café. Hay muchas cosas que se pueden hacer juntos compartiendo en armonía.

 

Sexto: escucha  música de relajación y meditación y aquiétate. La música es muy importante, es más fácil meditar con música que sin música. Prende una vela, o usa incienso algo que tus sentidos puedan asociar con la Divinidad, la presencia de Dios.

 

Hace muchos años asistí a la villa de Unity para tomar clases de crecimiento personal. En aquellos años no tenía en mente ser un Maestro Licenciado y mucho menos Ministro de Unity.

 

Pero tenía esa inquietud espiritual y tomaba los cursos que ofrecían en la sesión del verano. Recuerdo que tomé una clase con la Revda. Tony Boehm que se titulaba “Spiritual Journey” o Viaje Espiritual. 

 

Les cuento queridos amigos, que en la penúltima o tal vez última clase ella preparó el escenario y el ambiente para llevar a cabo una meditación colectiva. Ella impregnó todo el ambiente en incienso y aromas, y puso una música muy apropiada para dirigir su meditación.

 

El ambiente estaba relajado y comenzó la meditación. Puedo decirles que en ese momento para mí se cumplió el objetivo de tener una experiencia espiritual. Ahí tuve una visión interna que me confirmó fuera de toda duda razonable que el Espíritu de Dios moraba dentro de mí.

 

Fue una experiencia transformadora porque por primera vez pude ver la realidad de la Presencia de Dios en mí. Y lo mejor de todo esto es que si yo pude lograrlo todos y cada uno de ustedes pueden lograrlo también.   

 

Y cuando uno tiene este tipo de experiencias, que dicho sea de paso, no hay que ir a la Villa de Unity para tenerla, porque la puedes tener en tu propio hogar, te llenas de armonía y paz y surge dentro de ti una seguridad de que Dios está y nunca te desamparará, aunque puedas sentirte en algún momento desamparado.

 

El último paso para lograr armonía y paz es practicar el desapego.

 

En las acciones, tareas y actividades de tu vida cumple con la parte que te corresponde. Sé paciente y procura mantener siempre una disposición dulce y agradable.

 

“¡Mirad cuán bueno y delicioso es que habiten los hermanos juntos en armonía! ….porque allí envía Jehová bendición.”

 

Puedes restaurarte a un estado de armonía y paz “por medio del conocimiento de la Verdad y cuando vives conforme a ella en pensamiento, palabras y acciones. Y sobre todo, cuando no permites que las apariencias te engañen.” (LPR. p.18)

 

Mantén tu mente abierta y permite que Dios esté a cargo y si no logras alcanzar lo que deseas, permanece en armonía y paz en la seguridad de que algo mejor vendrá por la gracia de Dios.

 

Dios te bendice porque sabiendo estas cosas las haces.

 

Meditemos…

 

Amén.

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